KIDUSH - ORACIÓN DE LA SANTIFICACIÓN

KIDDUSH - ORACIÓN DE LA SANTIFICACIÓN

 

Pirké deRabbí Eliëzer (cap. 28):

 

“El Santo, bendito Sea, bendijo y santificó el día del Shabbat, e Israel está obligado a guardar y a santificar el Shabbat. Por eso dicen:

 

“Todo el que pronuncie el ‘Kiddush’ (“la bendición sobre el vino”) los días de Shabbat por la noche, en este mundo se le alargarán sus días y sus años, y en el mundo futuro se le añadirán años de vida”.

 

Por Kabbalah y Torah en Expansión

 

El cuarto Mandamiento nos ordena recordar el día de Shabbat LeKaddeshó, para santificarlo (Shemot/Éxodo 20:8). Ello se hace absteniéndose de toda labor. Pero la ley judía requiere que santifiquemos el Shabbat, a su comienzo y a su conclusión, mediante una declaración verbal explicita. La oración a tal efecto es, al comienzo del Shabbat, el Kiddush; la oración del fin del Shabbat es la Havdalá.

 

Cuando el Kiddush y la Havdalá fueron instituidos por Ëzrá HasSofér (Esdras el escriba) y ‘Anshé Kenéset HagGuedolá’ (“los varones de la Gran Asamblea”), no constituían rituales independientes sino que formaban parte de la plegaria de la Ämidá. Y ello se ha conservado. En la Ämidá de la víspera del Shabbat, la bendición intermedia proclama la santidad de ese día. Esto es el Kiddush. Un pasaje agregado a la primera de las bendiciones intermedias de la Ämidá de los días laborables que se reza al concluir el Shabbat, proclama la distinción del Shabbat de los otros días de la semana. Este pasaje es la Havdalá.

 

En épocas posteriores, cuando la empobrecida comunidad judía mejoró su situación y el vino se volvió más abundante, los Sabios establecieron que el Kiddush y la Havdalá se pronuncien también sobre sendas copas de vino. Como símbolo de alegría y celebración, el vino agregaba significación a toda ocasión, por lo tanto se le reservaba para ocasiones especiales y para honrar a visitantes importantes ¿Y qué podría ser más especial e importante que el Shabbat y las festividades?

 

Cabe señalar también que la libación de vino sobre el altar formaba parte del ritual de sacrificios en el Templo de Jerusalén. En esa parte de la ceremonia los levitas entonaban sus cánticos de alabanza a Di-s. El servicio del Templo puede haber influido en la introducción del vino para el Kiddush y la Havdalá. Incluso hay una sugerencia al respecto en el Talmud: Rav vincula el tipo de vino que se puede utilizar para Kiddush con el tipo de vino apto para la libación sobre el altar. Y dice: “No se ha de decir Kiddush a no ser sobre un vino que pueda ser vertido sobre el altar” (Bavá Batrá 97a).

 

Después de prolongados debates acerca de si el Kiddush sobre el vino ha de recitarse en la sinagoga o en el hogar, el veredicto halájico estableció que ello se haga en el hogar. De hecho, la decisión fue que el Kiddush debe recitarse únicamente “cuando y donde uno se sienta para comer la comida shabática.”. Un versículo de Ieshaäiáhu/Isaías es interpretado en apoyo de esta disposición: “Y llamarás al Shabbat “delicia”. (Ieshaäiahu/Isaías 58:13). Esto significa que “Donde llamarás al Shabbat (o sea, recitarás el Kiddush), allí será tu delicia (o sea, el comer y beber)”. (Pesajim 101a, Tosafot sobre el término af iedé).

 

En Babilonia se acostumbraba también decir Kiddush sobre el vino en la sinagoga, a la conclusión del servicio de la víspera del Shabbat. Ello se debía a la frecuente presencia en la sinagoga de viajeros de paso, que quedaban en el lugar para comer y dormir. En la antigua Babilonia las sinagogas tenían anexos que servían de albergue donde se ofrecía comida y alojamiento a los viajeros. Para beneficio de esta gente se decía Kiddush también en la sinagoga (Pesajim 101a, Tosafot sobre el término de-ajlú). Y si bien en la Diáspora se ha mantenido la costumbre de decir Kiddush en la sinagoga, la obligación personal de recitar el Kiddush o de escucharlo se cumple únicamente en la mesa donde se come. Cabe señalar que la costumbre de recitar el Kiddush al concluir el servicio de oraciones de la víspera del Shabbat nunca cundió en Éretz Israel, y hasta la fecha no se dice el Kiddush en las sinagogas de Israel en la noche del viernes (Oraj jaím 269:1).

 

La recitación del Kiddush en la comida no sólo sirve para santificar el día, sino también para reforzar la significación religiosa y la trascendencia espiritual de la comida en esta ocasión. El sabio del Talmud, Ravá, señalaba que en el Shabbat los judíos “comen y beben, pero lo preceden con las palabras de la Torá y alabanzas (al Señor)” (Meguil´lá 12b). El Kiddush proporciona este comienzo adecuado.

 

Rabbí Jaiim David Hal´Leví ve en la estrecha vinculación entre el Kiddush y la comida la expresión de un ideal religioso judío, que es la fusión de lo espiritual y lo material, de lo sagrado y lo profano. La elevada espiritualidad y la profunda fe de los Sabios no les hacían repudiar las comodidades materiales ni afectaba su aprecio de las cosas buenas de la vida. “Tres cosas que amplían el espíritu del hombre son: una vivienda agradable, una esposa agradable y una vestimenta agradable” (Berajot 57b). El mundo espiritual y el material son compatibles, e incluso beneficiosos el uno para el otro. La perfección en este mundo, en el grado en que ello fuera posible, no puede obtenerse únicamente con uno solo de los aspectos de la vida. Lo material debe estar impregnado de lo espiritual; lo sagrado debe acompañar a lo profano. Al igual que la integridad natural del ser humano consiste tanto en lo físico como en lo espiritual de él, así también la integridad del Shabbat.

 

Este pensamiento subraya el principio de que tal como uno no debe sentarse a comer en la víspera del Shabbat sin recitar el Kiddush, tampoco se debe decir el Kiddush sin sentarse enseguida a comer. Por lo tanto, una persona que por alguna razón no pueda comer, no puede decir el Kiddush, y deberá postergar su recitación hasta que esté en condiciones de comer (Oraj Jaiim 273:3). Si bien el momento más adecuado para decir Kiddush es el viernes por la noche, en circunstancias atenuantes se puede decir Kiddush a lo largo de todo el día de Shabbat. En tal caso se omitirá el pasaje de introducción de Vaijul´lú (Y fueron acabados), que se refiere a la conclusión del sexto día de la Creación.

 

La norma general que exime a las mujeres del cumplimiento de Mitzvot que dependen de un tiempo fijo, no se aplica al Kiddush. Dado que la regla shabática es, que todo el que está obligado a observar las prohibiciones del Shabbat también debe decir el Kiddush, resulta que incluso las mujeres tienen la obligación de decirlo. Siendo así, la Halajá puede permitir que una mujer recite el Kiddush, no sólo por sí misma, sino también por otras mujeres cuando no hubiere un varón adulto que lo hiciere, e incluso por los varones que estuvieron presentes. (Mekor Jaim HaShalem III, 114:11; Iesodé Ieshurún III, pág. 209).

 

Hay divergencia de opiniones acerca de si el Kiddush debe recitarse de pie junto a la mesa donde se va a comer, o sentado junto a ella. Las fuentes antiguas son ambiguas a este respecto. Rabbí Moshé Isserles refleja esta indecisión al escribir que “se puede estar de pie para el Kiddush, pero es mejor sentarse” (Oraj jaim 271:10, Rabbí Moshé Isserles). Esto significa sencillamente que ambas posiciones son correctas, y de hecho, ambas prácticas se observan entre los judíos ashkenazís. Por lo tanto, se debe seguir la tradición familiar en la materia, o la tradición que le hayan enseñado los maestros. La tradición sefardí exige permanecer de pie durante el Kiddush. Esta fue también la práctica emulada por los grupos jasídicos. La explicación de los cabalistas a la costumbre de ponerse de pie para estas bendiciones del Shabbat, es que el Shabbat es comparable a una novia, y las bendiciones a las novias se recitan de pie.

 

Por otra parte, algunos eruditos ashkenazís han establecido que hay que sentarse cuando se dice el Kiddush. Si la persona que recita el Kiddush se propone dar con ello cumplimiento a la obligación ritual que recae sobre las otras personas presentes en la habitación, estas personas deben establecerse como un grupo (keviut). Los que acostumbran ponerse de pie para el Kiddush consideran el acto de reunirse alrededor de la mesa, suficiente para establecer esta condición de keviut.

 

Se acostumbra que las dos Jal´lot enteras de la mesa shabbática permanezcan cubiertas durante la recitación del Kiddush. El cubrir las Jal´lot nos permite invertir el orden de las bendiciones y recitar primero el Kiddush sobre el vino antes de decir la bendición sobre el pan, ya que el acto de cubrirlas equivale a retirarlas de la mesa. Ello es necesario porque según la Halajá la bendición por el pan debe preceder a la bendición por el vino, dado que el trigo aparece mencionado en la Torá antes que el vino (Devarim/Deuteronomio 8:8).

 

Si no se dispone de vino adecuado para el Kiddush, o si uno no puede tomar vino, se permite decir el Kiddush sobre los dos panes enteros de Jal´lá. En ese caso, la bendición del pan sustituye en el Kiddush a la del vino; todo lo demás queda igual. Cuando se dice el Kiddush sobre Jal´lot, se acostumbra poner la mano sobre la Jal´lá mientras se recita el Kiddush. Además, en tal caso, no hace falta cubrir las Jal´lot.

 

El Kiddush consiste en tres partes:

 

1.Una introducción: el pasaje de Bereshit/Génesis 2:1-3: ‘Vaijul´lú’ (“y fueron acabados”).

 

2. La bendición por el vino.

 

3. La bendición de santificación.

 

VAIJUL´LÚ

 

A partir del siglo 3 de la era común se estableció la costumbre de recitar el pasaje de Bereshit sobre la conclusión de la Creación en el servicio de oraciones de la noche del viernes. Posteriormente se introdujo la recitación de este mismo pasaje en el hogar como introducción al Kiddush.

 

El día sexto. Y fueron acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Di-s el día séptimo Su obra que había hecho. Y reposó en el día séptimo de toda Su obra que había hecho. Y bendijo Di-s el día séptimo y lo santificó. Porque en él reposó de toda Su obra que Di-s había hecho al crear. (Bereshít/Génesis 2:1-3)

 

Este pasaje de la Torá expresa la principal razón del Shabbat, que es la rememoración de la Creación. Se le recita primeramente en la Ämidá del servicio de Maäriv/Ärvit, y fue agregado al Kiddush que se dice en el hogar a fin de permitir que todos los miembros de la familia, incluso los que no asistieron al servicio de oraciones en la sinagoga la víspera del Shabbat, puedan recitar o escuchar este pasaje (Shabbat 119b).

 

Las palabras Iom HashShishshí (Día Sexto), son, de hecho, las dos últimas palabras del pasaje bíblico que antecede al de ‘Vaijul´lú’: “Y hubo tarde y hubo mañana: día sexto” (Bereshit/Génesis 1:31). Se acostumbra agregar estas palabras al Kiddush como prefacio del pasaje correspondiente. Los eruditos señalan el simbolismo comprendido en esta costumbre. Las primeras letras de estas dos palabras en hebreo, que son I (Iud) y H (Hé), más las primeras letras de las dos primeras palabras de Vaijul´lú, que son V (Vav) y H (He), reunidas constituyen las cuatro letras que forman el Tetragrámaton: יהו"ה

 

LA BENDICIÓN DEL VINO

 

La bendición del vino es precedida por las palabras Savrí Maranán VeRabbotái (Con licencia de los Señores y Maestros, o: Atención, Señores y Maestros). Esta fórmula es similar a la utilizada por el que dirige la Bendición de Agradecimiento Después de Comer: Birshut Maranán VeRabbotai (Con permiso de los Señores y Maestros). Con el pan se utiliza la palabra Birshut, y con el vino la palabra Savrí. Esta fórmula es usada para llamar la atención de los presentes sobre el hecho de que se va a pronunciar una bendición, y para obtener su tácito consentimiento a recitar el Kiddush por ellos. Cada uno de los presentes sólo debe escuchar la bendición y responder “Amén”, a fin de dar cumplimiento a su obligación individual de recitar el Kiddush.

 

LA BENDICIÓN DE SANTIFICACIÓN DEL SHABBAT

 

Bendito eres Tú, Señor, Di-s nuestro, Rey del mundo, que nos has santificado con Tus preceptos y nos has agraciado, y Tu Shabbat santo con amor y agrado nos has impartido, como rememoración de la obra de creación. Pues él es el primero de los días de convocación santa en recuerdo del Éxodo de Egipto. Pues a nosotros nos has elegido, y a nosotros has santificado de entre todos los pueblos. Y Tu Shabbat santo con amor y agrado nos has impartido. Bendito eres Tú, HaShem, que santificas el Shabbat.

 

El Shabbat debe su principal característica y santidad a su condición de rememoración de la creación del universo por Di-s. “Por tanto el Señor bendijo el día del Shabbat y lo santificó” (Shemot/Éxodo 20:11). Al desistir de hacer labores el día séptimo, demostramos nuestro homenaje al Señor y testimoniamos que el mundo no es nuestro, sino de Di-s. Al santificar el Shabbat reconocemos a Di-s como Creador y Señor de todo el Universo.

 

Si bien la santidad del Shabbat está implícita en la Creación y por lo tanto es cronológicamente anterior a la fe judía, el Shabbat está destinado también a recordar a Israel su salida de Egipto, “Y acuérdate que tú fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que el Señor, tu Di-s, te sacó de allí… por tanto HaShem, tu Di-s, te ha mandado que guardes el día del Shabbat” (Devarim/Deuteronomio 5:15).

 

Recordando la esclavitud sufrida por nuestros antepasados y la libertad que Di-s nos proporcionó en el comienzo de nuestra historia como nación, estaremos en mejor disposición para apreciar la libertad mental y corporal que el Shabbat brinda cada semana a quienes lo guardan fielmente. Si la observancia del Shabbat atestigua nuestro sometimiento a la servidumbre de Di-s, al mismo tiempo viene a establecer nuestra libertad de la servidumbre que nos imponen la sociedad y las responsabilidades que recaen sobre cada uno. En Shabbat no necesitamos que un ser humano nos indique nuestras tareas. Durante veinticuatro horas no hay nada (salvo una cuestión de vida o muerte) que interfiera con el descanso, con la tranquilidad mental, con la liberación de las presiones de los asuntos cotidianos y de las tensiones del trabajo. El Shabbat está destinado a evitar que retrocedamos a una mentalidad de esclavos, y a liberarnos de las preocupaciones mundanas.

 

El Éxodo de Egipto es mencionado en el Kiddush a fin de subrayar nuestra fe en la Divina Providencia, o sea que Di-s interviene en la historia. La creencia de que Él así lo hace es inseparable del credo judío de que Di-s existe y es el Creador.

 

El Shabbat es denominado: “TEJIL´LÁ  LEMIKRAÉ  KÓDESH” (el primero de los días de convocación santa). Es la primera celebración que aparece en Vaiikrá/Levítico, Capítulo 23, donde se pasa revista a todos los días santos del año judío.


DONAR - TZEDAKÁ



Comentarios

Entradas populares de este blog

TEHILIM/SALMOS 145 - HEBREO-FONÉTICA Y ESPAÑOL

TEHILIM - SALMOS 91 YOSHEV - El que habita - SEGULÁ CONTRA MAZIKIM (ESPÍRITUS DAÑINOS) - MEKATREGUIM Y LILIN

PITUM KETORET - HEBREO-FONÉTICA-ESPAÑOL