CÁSCARAS, SEMILLAS Y FRUTA - 1b Por Kabbalah y Torah en Expansión Es bien sabido que durante la siembra, el hombre no ve ningún resultado. Al contrario, la semilla se pudre y el hombre se preocupa de si algo crecerá y, de ser así, si el árbol dará buen fruto. De igual modo, todo proyecto que un hombre emprende requiere que primero invierta en él, aunque no vea un resultado inmediato. Solo cree y ora a HaShem para que su esfuerzo no sea en vano. Y aún más, imagina que de su trabajo podría derivarse incluso un perjuicio en lugar de un beneficio. Ahora podemos comprender por qué ‘JaZaL’ (“nuestros sabios de bendita memoria”) se referían a los tratados de leyes agrícolas como ‘Emuná’ (“fe”), ya que el agricultor realiza todos sus esfuerzos -ara y fertiliza, siembra y riega- y luego, en lo que respecta a los frutos de su trabajo, solo puede orar a HaShem. Así, la palabra hebrea para semilla, זרע ‘Zera’, es Notarikón (“código”) para ‘Ze-Ra’ (“esto es malo”), ...