FRECUENCIA VIBRACIONAL PARA LA LUNA LLENA DE JESHVÁN 5787
Por Kabbalah y Torah en Expansión
El cuarto de “Los Diez Mandamientos”
proclama: “ZAJOR ET-IOM HASHSHABAT
LEKADDESHÓ - Acuérdate del día de Shabat para santificarlo”. Al comienzo
del Shabbat debe realizarse el Kiddush: un acto de separación, de consagración,
que enfatiza la diferencia entre los días laborables de la semana y el día
sagrado, lo que permite al alma entrar en un estado de tranquilidad interior y
receptividad espiritual. Además de las palabras de consagración, en el judaísmo
existe un principio general según el cual, en la mayor medida posible, los
eventos o procesos abstractos y todo lo relacionado con ellos están vinculados
a acciones específicas y definidas. Así, la consagración del Kiddush también
está relacionada con el consumo de vino, que, a su vez, forma parte de una
ceremonia y, a su vez, se asocia con los sacrificios de vino del Shabbat en el ‘Bet
HamMikdash’ (“Templo Sagrado de Jerusalén”).
La copa del Kiddush simboliza el ‘Kelí’
(“recipiente”) a través del cual, y en la cual, llega la ‘Berajá’ (“Bendición”).
La ‘Guimmatriiiá’ (“valor numérico”) de las letras en la palabra כוס ‘Kos’ (“copa”) es 86; es el mismo que el de las letras del Nombre
de Di-s que expresa la revelación Divina en el mundo, en la naturaleza, en la
ley: el Nombre א־להים Elo-him. Y en la copa se
vierte la abundancia, el vino que representa el poder de la bendición de la
palabra יין ‘Iáin’ (“vino”) cuyo equivalente
numérico es 70, que es también el número particular de la víspera del Shabbat.
El vino evoca la generosidad, la
gran plenitud y el poder; y el vino tinto, en particular, expresa un aspecto de
la Sefirá de Guevurá, que también conlleva juicio y severidad. Así, después de
verter la mayor parte del vino en la copa, se añade un poco de agua, que
simboliza la gracia y el amor, para crear la mezcla adecuada, o armonía, entre Jésed
y Guevurá.
Tras llenar la copa, que ahora es el
recipiente de consagración que contiene la abundancia divina, se coloca en la
palma de la mano derecha de tal manera que, sostenida por los dedos curvados
hacia arriba, se asemeje a una rosa de 5 pétalos. Esto se debe a que uno de los
símbolos de Maljut es la rosa. Y la copa de vino, que expresa también la
Shejiná, se sitúa en el centro de la palma y es sostenida por los dedos que
forman los pétalos de la rosa. Ha llegado el momento de recitar la oración del
Kiddush.
El Kiddush se compone de 2 partes.
Comienza con el pasaje de la Torá (Berreshit 2:1-3) donde se menciona por
primera vez el Shabbat, y luego continúa con la segunda parte, una oración
compuesta por los sabios especialmente para el Kiddush, en la que se expresan
poética y precisamente los diversos significados del Shabbat. Entre ambas
partes se encuentra la bendición sobre el fruto de la vid. Cada una de estas
partes consta de 35 palabras, sumando 70, número que, como se mencionó
anteriormente, se asocia particularmente con el Shabbat.
Antes de recitar las primeras
palabras de la Torá, se añaden 2 palabras: las últimas palabras del versículo
precedente: “IOM HASHSHISHSHÍ - Día
sexto”, porque encajan con la recitación “VAIEJUL´LÚ HASHSHAMÁIM
VEHAÁRETZ VEJOL-TZEVAAM - Y
fueron acabados los cielos y la tierra, y todas sus huestes” y porque las primeras
letras de estas palabras forman el Nombre sagrado י"ה
Ia´H.
En esta primera sección del Kiddush,
el Shabbat se considera el día de la culminación y el fin de la Creación, el
día de descanso de HaShem. La segunda sección, seleccionada y determinada por
los sabios, expresa la otra cara del Shabbat: la imitación de HaShem por parte
de Israel. Antes de la bendición del vino, se pronuncian 2 palabras en arameo (SAVRÍ MARANÁN / Con vuestra venia, señores) que
indican a los presentes que se preparen para la bendición.
Las siguientes palabras del Kiddush
expresan los elementos principales del Shabbat y la relación especial entre el
Shabbat y el Pueblo. Primero, la declaración “BARUJ ATTÁ ADO-NAI
ELO-HENU MÉLEJ HAÖLAM
ASHER KIDDESHANU BEMITZVOTAV - Bendito eres Tú, HaShem, Di-s
nuestro, Rey del Universo, el que nos santificó con Sus preceptos”, que significa que la Mitzvá es un camino para alcanzar un nivel
de santidad, un camino hacia HaShem. Después, la oración habla de la elección
de Israel, por lo cual Israel, más que ninguna otra nación, debe asumir la
tarea de continuar el acto de la Creación y su posterior descanso y santidad.
Se menciona entonces ‘Ietziat
Mizráim’ (“la salida de Egipto”), como en la versión de “Los Diez Mandamientos”
en Devarim 5:15, donde se proclama el Shabbat como día de descanso. Aquí, el
versículo evoca la época de esclavitud en Egipto y compara el Shabbat con el
acto divino de liberación y la concesión de la salvación. Así, el Shabbat es
también el día semanal de libertad, que celebra la liberación y el éxodo de Mitzráim
(Egipto), así como el concepto de salvación que, como su culminación, es el Shabbat
del mundo.
Y a partir de esta necesidad de
comprender la obligación del hombre de elevarse por encima de la creación hacia
el descanso del Shabbat, la oración del Kiddush concluye con la relación de ‘Äm
Israel’ (“El Pueblo de Israel”) con el Shabbat y, de este modo, cierra el
círculo de la relación entre HaShem y el hombre. Tras la recitación del Kiddush,
quien ha realizado la ceremonia bebe de la copa, participando así de esa ‘Devekut’
(“comunión”) entre lo físico y lo espiritual que es la esencia de todo ritual.
Y de la misma copa beben todos los reunidos en la mesa. De esta forma, todos
participan en el significativo acto de introducir el Shabbat, representado por
el florecimiento de la rosa, que es la copa de la redención del individuo, del
pueblo y del mundo entero.
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