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Por Kabbalah y Torah en Expansión
Se sabe que en Shabbat se recibe un
alma adicional. Para comprender este concepto, primero debemos analizar las 3
dimensiones del alma: la Neshamá (del hebreo ‘Neshimá’, que significa “aliento”),
el Rúaj (literalmente, “viento”) y la Néfesh (del hebreo ‘Nafash’, que
significa “descansar”).
La Neshamá reside en el cerebro; el
Rúaj mora en el corazón; la Néfesh está conectada al hígado. La Néfesh y el Rúaj,
responsables de las emociones humanas, están directamente conectados con el
cuerpo. Sin embargo, debido a su elevado origen, la Neshamá no está
completamente unida al cuerpo; cuerpo y Neshamá son dos entidades separadas que
coexisten.
En el momento de la muerte, la
Neshamá abandona el cuerpo. La Néfesh permanece, y el Rúaj fluctúa, regresando
anualmente en la ‘Hïl´lulá’ (“aniversario de la muerte”) para morar en el
cuerpo durante ese día.
La Néfesh está ligado a las
necesidades y tendencias materiales del cuerpo. Es una fuerza vital, la
motivación detrás de nuestras fuerzas básicas como comer y beber. La Neshamá se
ocupa exclusivamente de los asuntos del espíritu. Es un “alma intelectual” que
anhela servir al Creador; su objetivo es enseñar al hombre cómo hacer de su
vida un cumplimiento constante de la voluntad de HaShem.
El Rúaj se encuentra en constante
movimiento entre la Néfesh y la Neshamá. En los días laborables, el Rúaj se une
al Néfesh; en Shabbat, cuando el Rúaj no participa en ninguna actividad
mundana, se separa del Néfesh y se une a la Neshamá. Además, durante el Shabbat,
cada Ben Israel recibe una ‘Neshamá Ieterá’ (“alma adicional”). Al terminar el
Shabbat, el Rúaj regresa al Néfesh y la Neshamá Ieterá regresa al Cielo.
La observancia del Shabbat tiene 2
aspectos: externamente, es un día de descanso, pero internamente, es un tiempo
de unión del alma con nuestro Creador; de la misma manera, el alma adicional
tiene un propósito interno y externo. Este propósito externo es, como explican
los Jajamim, un corazón expandido, o dicho de otro modo, una agudeza de
nuestros sentidos comparable al efecto de las drogas psicotrópicas que
intensifican la capacidad de ver colores, saborear alimentos, apreciar sonidos,
etc. Este propósito externo nos ayuda a cumplir la Mitzvá de ‘Öneg Shabbat’ (“deleitarnos
en el Shabbat”).
El propósito interno del alma
adicional es ayudarnos a concentrar toda nuestra mente en el ‘Shad-dai’ (“Todopoderoso”).
Como resultado, nuestra capacidad de sentir Su Presencia se intensifica,
especialmente durante la ‘Tefil´lá’ (“oración”). Este poder especial de
concentración mental también se traduce en una mayor comprensión, lo cual
enriquece enormemente el placer de estudiar la Torá en Shabbat.
El Shabbat ofrece una oportunidad
única para estudiar la Torá con el fin de complacer al Amado, sin pensar en la
recompensa que obtendremos. Cuando uno se sumerge en su estudio, su cuerpo deja
de atender sus necesidades materiales. Como consecuencia, uno puede elevarse a
nuevas alturas, impulsado por una mayor comprensión de la Torá de HaShem.
En Shabbat se abren las puertas de
la luz de la Torá. Los misterios de la Torá que empiezas a comprender aumentan
tu fe en ‘Jojmat Elohit’ (“La Sabiduría Divina”) e intensifican la alegría que
te inunda en el momento de la ‘Tefil´lá’ (“oración”).
Mientras que la Neshamá que una
persona tiene durante la semana le permite comprender los aspectos externos de
la Torá, el alma adicional le permite comprender sus ‘Sodot’ (“misterios”). “ISHSHAKENI MINNESHIKOT
PIHU - Que me bese con los besos de su boca”, dice el primer versículo
del ‘Shir HaShirim’ (Cantar de los Cantares), que los Jajamim interpreta como:
Que Él vuelva a tener intimidad
conmigo y me transmita directamente, “boca a boca”, los secretos más íntimos de
su Torá, como lo hizo en ‘Har Sinai’ (“el monte Sinaí”), cuando se reveló a
nosotros ‘Panim BeFanim’ (“cara a cara”).
Por lo tanto, es tradición leer Shir
HaShirim al comienzo del Shabbat para recordarnos que en este día nuestro deseo
se cumple mediante la presencia de la ‘Nishmatá Iattirá’ (“alma adicional”).
Por lo tanto, el propósito externo
de la Nishmatá Iattirá -la agudeza de los sentidos- es sentir el gozo del Shabbat.
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