LUCES DEL LULAV

LUCES DEL LULAV

 

Por Kabbalah y Torah en Expansión

 

A través del ‘Lulav’ (“rama de palmera”), los 7 tipos de Jasadim [plural de Jésed] de Luces Interiores [Or Penimí] entran en Rajel / Nukvá desde Zeër Anpín, en las 7 Sefirot inferiores [es decir, de Jésed a Maljut], un Jésed por cada día del ‘Jag’ (“Festividad”).

 

Antes de Rosh HaShaná, Zeër Anpín y Nukvá se encuentran en un estado de unión ‘Ajor BeAjor’ (“espalda con espalda”), como una forma de protección frente a las ‘Jitzonim’ (“fuerzas externas”). Sin embargo, esta no es una modalidad ideal de unión o comunicación. A lo largo de las Altas Fiestas, el proceso espiritual los conduce gradualmente hacia un estado de ‘Panim BePanim’ (“cara a cara”), que se hace posible cuando disminuye la influencia de las ‘Kelippot’ (“fuerzas negativas”).

 

En este marco, Zeër Anpín primero entra en un estado de “adormecimiento”, es decir, sus ‘Mojín’ (“facultades intelectuales”) ascienden a Immá (Biná), lo que implica una especie de suspensión de su conciencia activa y permite la separación entre Zeër Anpín y Nukvá. Posteriormente, al “despertar”, ambos se orientan nuevamente para encontrarse ‘Panim BePanim’ (“cara a cara”), y su proceso de reunificación avanza de manera progresiva.

 

Este proceso se desarrolla, en gran medida, a través de las Mitzvot del Lulav y las circunvalaciones rituales.

 

Y aunque cada día tomamos el Lulav para atraer estos Jasadim mediante sus movimientos, en realidad, esencialmente se atrae un solo Jésed por día, de Arriba hacia abajo. Es decir, el primer Jésed corresponde al aspecto de la Sefirá de Jésed, el segundo Jésed al aspecto de Guevurá, y así sucesivamente, hasta el séptimo día, llamado ‘Hoshaäná Rabbá’ (“La Gran Salvación”), cuando la influencia total y abarcadora de los Jasadim se asienta en Maljut, es decir, en Nukvá.

 

Y el secreto del movimiento del Lulav es que, a través de ellos, se atraen los Jasadim de Daät de Zeër Anpín, los cuales se encuentran ocultos dentro de Iesod de Immá, que generalmente está representado por la propia Sukká. Mediante estos movimientos, la influencia de estos Jasadim desciende hacia las 7 Sefirot inferiores de Zeër Anpín, que constituyen también el secreto del Lulav y sus especies acompañantes. Desde allí, dicha influencia se extiende hacia Nukvá, como se explica más adelante en los Escritos del Arí.

 

Y después de las súplicas litúrgicas, rodeamos el altar (en tiempos del Templo Sagrado), o la Bimá (desde la destrucción del Templo), una vez al día con el Lulav y sus especies acompañantes. La intención es atraer los Jasadim mencionados anteriormente -esta vez en el aspecto de ‘Orot Makkifim’ (“Luces circundantes”)- hacia Nukvá, que se denomina “altar” o “bimá”.

 

Todo esto tiene como finalidad que esta ‘Or Makkif’ (“Luz Circundante”) se revele; por ello, no se ondea el Lulav durante el rodeo de la Bimá. Al igual que en los demás aspectos, estos círculos también corresponden a 7 niveles, y cada día desciende una de estas luces, hasta completarse los 7 días de la Festividad.

 

Del mismo modo que las ‘Orot Penimiiim’ (“Luces Interiores”) descienden en orden, de Arriba hacia abajo -desde la Sefirá de Jésed hasta la de Maljut-, las ‘Orot Makkifim’ (“Luces Circundantes”) siguen igualmente este mismo orden, paralelo al de las Luces Interiores. Y, como se ha explicado anteriormente en los Escritos del Arí, las Luces Interiores siempre ingresan antes que las Luces Circundantes. Por ello, solo después de tomar el Lulav, ondearlo con la bendición y recitar el Hal´lel, se procede a rodear la Bimá.

 

Ahora aclararemos brevemente algunos detalles del Lulav y sus especies acompañantes, es decir, lo que representan, para que comprendas el secreto de los movimientos:

 

‘Arbaät HamMinim’ (“Las 4 Especies”) aluden a las 4 Letras del Nombre יהו"ה HaVaIáH (que, en este caso, es dominio expreso de Zeër Anpín) de la siguiente manera:

 

La י ‘Iud’ (escrita ‘Iud-Vav-Dálet’), corresponde a Jésed, Guevurá y Tiféret, y está representada por las 3 ramas de ‘Hadás’ (“mirto”).

 

La primera letra ה ‘He’ (en este caso escrita ‘He-He’) corresponde a Nétzaj y Hod, representadas por las 2 ramas de sauces.

 

La ו ‘Vav’ [de HaVaIáH] corresponde a Iesod, el Lulav.

 

La ה ‘He’ final del Nombre HaVaIáH (en este caso escrita ‘He-He’), el Etrog, representa la Maljut de Iesod/Zeër Anpín; es decir, la corona del Iesod, conocida como ‘Rosh HatzTzaddik’ (“la cabeza del Tzaddik”). Sin embargo, no se trata de la Nukvá de Zeër Anpín misma, como muchos suponen (pues este es un error común), ya que la Maljut de Zeër Anpín está unificada consigo misma en ese nivel.

 

Esto también se insinúa en la ortografía de la letra ‘He’ (‘He-He’) del Nombre HaVaIáH, mientras que la Nukvá posee su propio Nombre, es decir, אדנ"י ADo-NaI, como es sabido. Por esta razón, el Etrog es aludido en la Torá como ‘Perí Ëtz Hadar’ (“el fruto del árbol hermoso”), es decir, el fruto de Iesod, llamado ‘Ëtz Hadar’ (“árbol hermoso”), cuya ‘Ätéret’ (“corona”) es precisamente ese fruto.

 

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