EL ORIGEN DE LAS 4 ESPECIES

EL ORIGEN DE LAS 4 ESPECIES

 

Por Kabbalah y Torah en Expansión

 

En la lectura de la Torá de la Parashá EMOR (Vaiikrá 21-24), HaShem da las ‘Mitzvot’ (“Mandamientos”) de las Festividades, incluida la Festividad de Sukkot, en la que se nos ordena mantener juntas las 4 especies: el ‘Etrog’ (“cidro”), el ‘Lulav’ (“la rama de palmera datilera”), el ‘Hadás’ (“mirto”) y el ‘Äravá’ (“sauce”).

 

“Y tomaréis en el primer día fruto de árbol hermoso, ramas de palmera, ramas de árbol frondoso y sauces de río, y os regocijaréis delante de HaShem vuestro Di-s durante siete días” (Vaiikrá 23:40).

 

[JaZaL explican:] “El fruto de árbol hermoso” es el Etrog; “ramas de palmera” se refiere al tronco de la palmera datilera [Lulav]; “ramas de árbol frondoso” es el mirto [Hadás]; y “sauces de río” es la rama de sauce [Äravá] (Sukká 32b, 35a).

 

Rabbí Shimón bar Iojai explicó (Zóhar 3:24a) que estas plantas aluden a las 7 Sefirot que construyen [el mundo y las 4 letras del Nombre יהו"ה HaVaIáH].

 

‘Sheva Middot’ (“Los 7 Atributos”) son conocidas como ‘Sheva Sefirot’ (“Las 7 Emanaciones”) de la construcción [del mundo], porque se manifiestan en el mundo material como ‘Shivät Iemé HabBeriiiá’ (“los 7 días de la Creación”).

 

Las ‘Hadassim’ (“mirtos”) manifiestan Jésed-Guevurá-Tiféret, a las que a su vez se alude mediante la letra י ‘Iud’ deletreada.

 

Según la ‘Halajá’ (“ley judía”), debemos poseer un mínimo de 3 ramas de ‘Hadás’ (“mirto”) para cumplir con esta Mitzvá. Por lo tanto, las 3 ramas de Hadás aluden a la tríada primaria de las 7 Middot: Jésed, Guevurá y Tiféret.

 

La letra י ‘Iud’ se escribe con 3 letras: יוד ‘Iud-Vav-Dálet’.

 

En la medida en que las hojas de las Hadás deben ser tripletes, esto indica que debemos considerar la י ‘Iud’ escrita 2 veces [es decir, expandida en su tercera iteración], así: יוד־ואו־דלת ‘Iud-Vav-Dálet’, ‘Vav-Álef-Vav’, ‘Dálet-Lámed-Tav’.

 

Para que el Hadás sea válido, sus hojas deben nacer en tríos desde el mismo punto de la rama al menos a lo largo de tres palmos. Así, el trío de ramas de Hadás se convierte en 9 hojas de Hadás, aludiendo a una iteración adicional de la letra י ‘Iud’.

 

Las 2 ramas de ‘Äravá’ (“sauce”) manifiestan Nétzaj y Hod, y se alude a ellas mediante la escritura de la letra ה ‘He’: ה"ה ‘He-He’.

 

Debemos sostener 2 ramas de Äravá al realizar esta Mitzvá. Nétzaj y Hod siempre se consideran un par.

 

El Lulav manifiesta Iesod y alude a la deletreación de la ו ‘Vav’: ו"ו ‘Vav-Vav’.

 

El Lulav debe ser recto, aludiendo a la línea recta de la ו ‘Vav’. Es válido si las 2 mitades de su hoja central están conectadas en la mayor parte de su longitud; estas 2 mitades aluden a las dos ו"ו ‘Vavín’ utilizadas para deletrear la letra ו ‘Vav’.

 

El Etrog manifiesta Maljut, aludiendo a la ה ‘He’ final deletreado como ה"ה ‘He-He’.

 

Por lo tanto, las 4 especies son en realidad 7.

 

Ahora bien, según esta [explicación], la Torá no los enumera ni en orden ascendente ni descendente. Lógicamente, debería haber comenzado con el Hadás, que alude a Jésed-Guevurá-Tiféret, y continuado con el Äravá, que alude a Nétzaj-Hod, etc. O bien, debería haber comenzado con el Etrog, procedido al Lulav, y continuado con el Äravá antes del Hadás.

 

Además, el Lulav alude a las 18 vértebras de la columna vertebral, y Iesod no forma parte de la columna vertebral, pues Tiféret se manifiesta en la columna vertebral, y las 18 vértebras son parte de ella, no Iesod. Iesod se encuentra debajo de las 18 vértebras de la columna vertebral, como podemos observar físicamente.

 

Otra pregunta: si el Etrog es una de las 4 especies, ¿por qué no lo atamos junto con las demás, formando un solo manojo?

 

Las otras 3 especies -el Lulav, el Hadás y el Äravá- están atadas juntas, mientras que el Etrog se sostiene por separado y solo se toca con el grupo de las otras tres.

 

Otra pregunta: Cuando agitamos las 4 especies, lo hacemos en las 4 direcciones, arriba y abajo. Estas [corresponden a las Sefirot de la siguiente manera:] SUR manifiesta Jésed, NORTE manifiesta Guevurá, ESTE manifiesta Tiféret, ARRIBA manifiesta Nétzaj, ABAJO manifiesta Hod, OESTE manifiesta Iesod -en la cual todas las demás luces se fusionan, como se sabe- y para Maljut, que se manifiesta en el Etrog, no hacemos ningún movimiento en absoluto.

 

La palabra hebrea מערב ‘Maärav’ (“oeste”) está relacionada con la raíz hebrea ע־ר־ב, de la que también proviene ‘LeÄrev’ (“mezclar” o “hacer caer la tarde”), porque en el oeste el día parece “fundirse” gradualmente con el atardecer.

 

En cambio, en las ‘Hakkafot’ (“vueltas”), realizadas con la Torá en Simjat Torá, hay una séptima vuelta. Además, el Lulav [y las otras 3 especies] se [sostienen y] mueven el séptimo día [de Sukkot], entonces, ¿por qué con respecto a los días [de movimiento] hay un día [para Maljut], mientras que con respecto a los movimientos en particular no lo hay?

 

Otra pregunta: [Rabbí Shimön bar Iojai] dijo que el Etrog corresponde al corazón, mientras que Maljut es la Sefirá más baja.

 

El corazón se asocia generalmente con Tiféret, no con Maljut.

 

Y cuando expliquemos, como haremos más adelante, que [el Etrog] manifiesta ‘Ätéret Iesod’ (“la corona de Iesod”), surgirá la pregunta de qué relación hay entre la corona [de Iesod] y el corazón. Este último es uno de los órganos internos, mientras que el primero es uno de los órganos externos.

 

Finalmente: Las ‘Hadassim’ (“mirtos”) corresponden a los ojos, entonces ¿por qué hay tres? Solo hay 2 ojos, no 3.

 

Para responder a todo esto, primero debemos entender lo siguiente: Como es sabido, las Sefirot están compuestas de su esencia y su recipiente, que son como un alma y un cuerpo.

 

Esta “esencia” o “contenido” de la Sefirá también se conoce como su ‘Or’ (“luz”).

 

No estamos hablando ahora de los ‘Kelim’ (“recipientes”), sino únicamente de la dimensión interna de las Sefirot, que se subdivide en un nivel interno, medio y externo, correspondientes a Néfesh, Rúaj y Neshamá, respectivamente (en orden ascendente).

 

Néfesh (“alma vivificadora”), Rúaj (“espíritu”) y Neshamá (“aliento”) son 3 sinónimos de “alma” y se utilizan generalmente para indicar los aspectos instintivos, emocionales e intelectuales del alma. Aquí, se utilizan para describir los 3 aspectos de la luz divina dentro de cada Sefirá.

 

El Néfesh (de la Sefirá) corresponde al aspecto manifestado a través del Nombre א־להים Elo-him; el Rúaj corresponde al aspecto manifestado a través del Nombre יהו"ה HaVaIáH; y la Neshamá corresponde al aspecto manifestado a través del deletreo del Nombre HaVaIáH.

 

Asimismo, existe un nivel más simple del Nombre HaVaIáH, que actúa como Neshamá para este conjunto; una Neshamá adicional para ambos niveles, correspondiente al Nombre HaVaIáH escrito en forma completa; y una Neshamá aún más elevada que los abarca a todos, simbolizada por la simple letra י ‘Iud’. Todo esto se explicará en su debido contexto.

 

En cualquier caso, lo que siempre fortalece el cuerpo y lo hace crecer son los estados de Jésed, que producen la gota de semen que inicia el proceso de nacimiento. La fuente y posición [de estos estados de Jésed] es Daät.

 

El “cuerpo” aquí son las Sefirot que corresponden anatómicamente al ‘Jazé’ (“torso”) y sus miembros, es decir, las Sefirot desde Jésed hasta Maljut.

 

Los estados de Jésed y Guevurá dentro de Daät son los aspectos subjetivos del intelecto, las propensiones de atracción y repulsión hacia y contra las implicaciones de una idea basadas en lo que significa para el individuo.

 

Acerca de ‘Daät’ (“conocimiento”), está escrito (Mishlé 24:4): “Y con Daät se llenan las habitaciones”, lo que indica que los estados de Jésed contenidos en Daät se expanden para “nutrir” y hacer crecer el cuerpo. Este es el sentido místico de la enseñanza de ‘JaZaL’ de que “no hay erección sin Daät” (Ievamot 53b), es decir, que la raíz de la vitalidad del cuerpo está aludida y arraigada en Daät.

 

Por esta razón, se enseña que no es apropiado mostrar compasión a quien carece de Daät (Berajot 33a). Asimismo, se dice: “Sin Daät, el alma no es buena” (Mishlé 19:2), pues el alma depende de este nivel para su plena vitalidad.

 

Así, la fuente de las siete [Sefirot] y su vitalidad se encuentra en Daät. Desde allí, la fuerza vital se extiende y permite que las siete [Sefirot] se desarrollen y se manifiesten.

 

Sin embargo, su raíz y origen permanecen siempre en Daät, y solo se expanden en respuesta a las acciones de los Mundos inferiores, que lo activan mediante sus actos en este mundo. Estas acciones provocan que los niveles Superiores se despierten y atraigan una luz adicional de Daät hacia las 7 Sefirot inferiores, de modo que la abundancia de luz que entra en el “cuerpo” incrementa y fortalece considerablemente a todas las 7 Sefirot.

 

Este Daät comprende estados de Jésed y estados de Guevurá. Todos los ‘Zivvuguim’ (“acoplamientos”) se realizan a través de estos: los estados de Jésed actúan como ‘Máiin Dujrín’ (“aguas masculinas”), mientras que los estados de Guevurá actúan como ‘Máiin Nukvín’ (“aguas femeninas”).

 

Estos [diez] corresponden a los 10 Nombres simples HaVaIáH. Los aspectos masculinos se extienden hacia el principio masculino (Zeër Anpín), en sus 5 atributos: Jésed, Guevurá, Tiféret, Nétzaj y Hod.

 

En contraste, Iesod y Maljut -es decir, la “corona” de Iesod- no contienen un estado independiente de Jésed como los primeros 5 de las 7 Middot, ya que solo existen 5 estados de Jésed.

 

Lo mismo se aplica a los estados de Guevurá, que se extienden hacia Maljut (el principio femenino, Nukvá de Zeër Anpín). Allí se manifiestan en Jésed, Guevurá, Tiféret, Nétzaj y Hod, de manera análoga a como los estados de Jésed se despliegan en todo el aspecto masculino.

 

En cuanto a Iesod y Maljut de Zeër Anpín, el resplandor general de los 5 estados de Jésed desciende sobre ellos desde Daät. Este resplandor general se extiende también a Iesod y a la “corona” de Iesod, preparándolos para recibir, a su vez, ‘Jamesh Jasadim’ (“los 5 estados de Jésed”).

 

Lo mismo se aplica a Iesod y Maljut de la Nukvá: también ellos reciben el resplandor general de los estados de Guevurá, a fin de prepararse para recibir posteriormente, por sí mismos, ‘Jamesh Guevurot’ (“los 5 estados de Guevurá”).

 

Esta luz general que se extiende a través de Iesod les llega a Iesod y Maljut de Zeër Anpín desde Daät, preparándolos para recibir posteriormente la “gota de semen” que contiene la totalidad de las 5 Sefirot precedentes. Pues, de no recibir primero este resplandor general, no podrían después recibir los estados de Jésed en sí mismos como dicha “gota de semen”, tal como se mencionó.

 

De manera similar, lo mismo se aplica al Partzuf de Maljut en relación con los estados de Guevurá.

 

Así pues, existen 5 estados de Jésed, su resplandor general para Iesod de Zeër Anpín y su resplandor general para Maljut de Zeër Anpín, lo que suma un total de siete. De igual forma, el Partzuf de Maljut se construye verdaderamente a partir de los 5 estados de Guevurá, que la hacen desarrollarse del mismo modo que los estados de Jésed estructuran el Partzuf masculino, como es sabido.

 

[Ahora que hemos explicado todo esto], es momento de exponer otro principio. Debemos preguntarnos: ¿por qué solo existen 5 estados de Jésed, que se manifiestan en Jésed, Guevurá, Tiféret, Nétzaj y Hod, mientras que para Iesod y Maljut solo se establece un resplandor general, como hemos explicado? HaShem podría haber dispuesto que existieran 7 estados de Jésed, de modo que cada una de las 7 Middot recibiera la luz de un estado de Jésed propio. La misma pregunta puede plantearse respecto de los estados de Guevurá.

 

La respuesta es la siguiente: todas las extremidades del cuerpo -las manos, las piernas y el torso- cumplen funciones activas: caminar con las piernas, realizar distintas acciones con las manos, y del mismo modo el torso, que actúa como el “tronco” que sostiene a las manos y las piernas, permaneciendo siempre operativo.

 

En cambio, la extremidad de Iesod tiene una función principalmente espiritual, no física, y solo se activa ocasionalmente. Permanece en estado de latencia, excepto en el momento de la unión conyugal. Por ello se dice que “Iosef nació” (Zóhar 1:1b), es decir, que cuando Zeër Anpín desea unirse con la Nukvá y todas las luces de las Sefirot superiores se canalizan a través de ella, entonces Iesod se activa y cobra vitalidad.

 

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