REMEDIO PARA TODO - 1b
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REMEDIO PARA TODO - 1b
Por Kabbalah y Torah en Expansión
Rabbí Itzjak comenzó diciendo
(Devarim 4:30):
“En tu angustia, cuando todas estas
cosas te hayan sobrevenido al final de los días, volverás hasta HaShem, tu Di-s,
y escucharás Su voz”.
“En tu angustia”: de aquí vemos que
lo mejor de todo es arrepentirse antes de que el juicio se manifieste en el
mundo, porque una vez que el juicio ha llegado, su poder aumenta.
¿Quién podrá eliminarlo o hacerlo
desaparecer? Una vez que comienza el juicio, no desaparece hasta que se cumple.
Hay que regresar antes de estar en
la angustia, para evitar la dura conmoción del final de los días.
Una vez que el juicio se ha
completado y la persona ha regresado, mediante la ‘Teshuvá’ (“arrepentimiento”),
a las raíces de su alma, esto rectifica todos los Mundos [que había separado].
Se renueva y vuelve a alinearse la transferencia de energía espiritual entre
los Partzufim superiores.
Esto se deduce de lo escrito
(Devarim 4:30-31):
“Cuando todas estas cosas te hayan
sobrevenido al final de los días, volverás hasta HaShem, tu Di-s, y escucharás
Su voz… Porque Hashem, tu Di-s, es un Di-s misericordioso”.
“Al final de los días”: ¿qué relación
tiene esta expresión con el versículo?
Su propósito es incluir a ‘Kenéset
Israel’ (“La Asamblea de Israel”), la Shejiná, que está exiliada, permaneciendo
con ellos para protegerlos en su angustia y sin abandonarlos jamás, aunque los
enemigos adquieran poder contra Israel abajo y también contra ella en la
dimensión espiritual.
Aunque HaShem haya sumergido al
mundo en el juicio, Su deseo es que ‘Äm Israel’ (“El Pueblo de Israel”) se
arrepienta, corrija su imperfección mediante la Teshuvá y, de ese modo, mejore
su situación tanto en este mundo como en el mundo venidero.
No existe nada que pueda resistir a
la Teshuvá.
Ven, contempla: no solamente Kenéset
Israel, Maljut, es llamada Teshuvá, sino que este también es el nombre del
nivel superior de Teshuvá, Biná.
Podrías decir que este nivel
superior de Teshuvá no se encuentra en todas partes, pero Maljut siempre se
encuentra con Israel, incluso durante el tiempo del juicio.
Sin embargo, Maljut recibe el nombre
de Teshuvá cuando la misericordia regresa a ella, y ella vuelve nuevamente a
proporcionar sustento espiritual a todas sus multitudes [mediante el poder de
los ángeles de los Mundos de Beriiiá, Ietzirá y Äsiiiá, y mediante Israel, que
vuelve a recibir de ella su alimento espiritual].
Ahora ella vuelve a hacer fluir la
energía hacia todos los Mundos. Por eso, en hebreo, el arrepentimiento se llama
Teshuvá, “retorno”: es el regreso del flujo.
La forma más elevada de Teshuvá es
cuando el pecador entrega su vida por ella. Es recibida [por Maljut, que recibe
su alma] durante el tiempo en que se encuentra en Teshuvá.
Entonces todo queda restaurado,
tanto Arriba como abajo, y su alma y el universo vuelven a su alineación
apropiada.
¿Cuántas personas pueden resultar
perjudicadas por un solo malvado en el mundo?
Las transgresiones despiertan el
juicio, y ese juicio puede dirigirse incluso contra aquellos que anteriormente
podrían haber sido considerados justos. Pero ahora la mayor severidad del
ambiente espiritual también se vuelve contra ellos.
¡Ay del malvado y ay de su vecino!
Ven, contempla: Ionás no quería
cumplir la misión que le había encomendado su Maestro. ¡Cuántas personas
podrían haber perecido en el mar por causa de él!, hasta que todos se reunieron
a su alrededor y lo juzgaron, determinando que debía ser arrojado al mar.
Cuando el juicio se ejecutó y Ionás
fue arrojado por la borda, todos se salvaron, y HaShem también tuvo
misericordia de él.
Después, Ionás salvó a muchas
personas en el mundo [al provocar que los habitantes de la ciudad de Nínive se
arrepintieran].
¿Cuándo adquirió el mérito
espiritual para conseguir que una ciudad entera se arrepintiera? Cuando se
arrepintió ante su Maestro en su angustia, es decir, cuando “murió” después de
ser arrojado al mar y verdaderamente regresó a HaShem.
Esto es lo que significa (Ionás 2:3):
“Desde mi angustia invoqué a HaShem,
y Él me respondió”.
Y también (Tehil´lim 118:5):
“Desde la angustia invoqué a Ia´H; Ia´H
me respondió con amplitud / me respondió poniéndome en un lugar espacioso”.
Aunque clamé a HaShem a causa de una
angustia inmensa, fui renovado espiritualmente y mi arrepentimiento fue
aceptado.
Nadie ha dicho jamás que vivir como Ben
Israel sea fácil. Además de las presiones externas provenientes de las Naciones
del Mundo, seguir el camino recto implica innumerables obligaciones.
La Mitzvá de la Teshuvá, en la que
todos estamos comprometidos, está lejos de ser sencilla, y sus efectos también
están lejos de ser sencillos.
Cuando retornamos un poco, afectamos
al mundo mucho. Cuando corregimos un poco, reparamos mucho, tanto dentro como
fuera de nosotros.
El Zóhar enseña que todo pecado
implica, en cierta medida, una desconexión. Si ignoramos a HaShem, es como si -por
decirlo así- colgáramos el teléfono y termináramos la llamada con Él, ‘Jas
VeJalila’ (“HaShem no lo permita”).
Esta desconexión significa que el
flujo de benevolencia que desciende de lo Alto hacia abajo ya no puede
recibirse fácilmente.
A diferencia de los ‘Tzaddikim’
(“personas justas”), que reciben continuamente sus mensajes, aquellos de
nosotros que regresamos y volvemos a conectar nuestras “líneas telefónicas” provocamos
un enorme deleite en lo Alto.
“¡Hola, viejo amigo perdido! ¡Cuánto
tiempo sin verte!”
Porque cuando hacemos ‘Teshuvá Shelemá’
(“arrepentimiento completo”), somos renovados. Nos convertimos en personas
diferentes.
Y por eso la recompensa de la Teshuvá
es tan grande.
Y, sobre todo, nunca se nos habría
dado esta Mitzvá si estuviera más allá de nuestras capacidades.
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