REBELARSE CONTRA EL DESCANSO
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REBELARSE CONTRA EL DESCANSO
Por Kabbalah y Torah en Expansión
“Diez cosas fueron creadas en la
víspera del Shabbat, al anochecer. Son: la boca de la tierra…” (Pirké Avot 5:6).
Kóraj se rebeló contra la
institución misma del Shabbat, descrito como un don divino (Shemot 16:29). Si
bien apreciaba las ‘Moëdim’ (“Festividades”) como ocasiones para celebrar
acontecimientos de ‘Äm Israel’ (“El Pueblo de Israel”), y sus compañeros eran
conocidos como ‘Kerué Moëd’ (“los convocados para la fecha designada”),
cuestionaba la idea de que HaShem pudiera concedernos este día de descanso, el
Shabbat. Así como despreció el don divino del Shabbat, también rechazó el don
divino de realizar el servicio del Templo, otorgado a Aharón y sus hijos.
Kóraj y sus aliados también
desafiaron otros aspectos del Shabbat, especialmente la paz interior y la
serenidad, así como la unidad de Äm Israel que impregna nuestra vida cada Shabbat.
Cada viernes por la noche, al sentir la espiritualidad intensificada del Shabbat,
proclamamos a HaShem como Aquel que “FERÓS
ÄLENU SUKKAT SHELOMEJA - Extiende sobre nosotros el Tabernáculo
de Su paz”. Kóraj, quien personificaba la disensión, era la antítesis del
espíritu de paz del Shabbat. Además, Kóraj era conocido por su ostentosa
exhibición externa de piedad. Según los Jajamim, animaba a sus seguidores a
vestirse con prendas hechas completamente de ‘Tejélet’ (“lana azul celeste”) en
lugar de simplemente usar prendas con ‘Tzitzit’ (“flecos”) teñidos de ese color
(Bamidbar Rabbá 18:3). Este exhibicionismo es la antítesis del Shabbat, el día
de paz interior y serenidad.
Ante todo, la insurrección de Kóraj,
y especialmente el tono venenoso que empleó para defender su causa, entraba en
conflicto con el tema central del Shabbat: la santidad. [Véase Shemot 31:12: “Guardaréis
mis ‘Shabbatot’ (“días de reposo”)… a fin de que sepáis que Yo Soy HaShem que
os santifico”. El Shabbat fue dado a Äm Israel para que comprendiéramos que HaShem
santifica nuestras vidas].
Habiendo definido la revuelta de Kóraj
como un desafío a la venerable institución del Shabbat, podemos comprender por
qué su fin último [la boca de la tierra] fue creado momentos antes de que
comenzara el Shabbat.
Según ‘JaZaL’ (“nuestros sabios de
bendita memoria”), el abismo que engulló a Kóraj y sus seguidores nos recuerda
el destino final de quienes no se arrepienten: el abismo sin fondo del Guehinnom.
No hay momento más oportuno para la ‘Teshuvá’ (“arrepentimiento”) que la
víspera del Shabbat, cuando Adam se arrepintió del primer pecado de la
humanidad.
Kóraj deseaba que el universo se
rigiera únicamente por ‘Middat HadDín’ (“la medida / atributo del juicio”). Sin
embargo, su deseo se basaba en la profunda idea errónea de que HaShem había
creado un universo completo y autosuficiente, capaz de funcionar por sí mismo,
según las leyes inmutables de la naturaleza, sin necesidad de ninguna
intervención divina adicional.
En realidad, HaShem diseñó
deliberadamente el mundo natural para que fuera incompleto, obligando así al
hombre a volverse hacia Él y su atributo de ‘Rajamim’ (“misericordia”).
Los Jajamim aluden a la “falta de
completitud” del universo al relatar que HaShem selló 3 lados del universo,
pero dejó deliberadamente el cuarto lado -el flanco norte- abierto. (Bavá Batrá
25a). Esta metáfora puede referirse al Guehinnom y otras desgracias asociadas
con la dirección norte [como en “MITZTZAFÓN
TIPPATAJ HARRAÄ - del norte se
desatará el mal” (Irmiahu 1:14, 4:6, 6:1)]. Curiosamente, Kóraj, quien
imaginaba el universo como autosuficiente [completo], fue engullido por la
apertura de la tierra -su flanco expuesto y el pasaje de este mundo al Guehinnom.
Desde esta perspectiva, podemos
comprender mejor por qué la Tierra se abrió en la víspera del Shabbat, al
anochecer. Nunca hubo un momento en que la falta de plenitud del universo fuera
más evidente que en los últimos instantes de la víspera del Shabbat. Todo lo
físico se había consumado según las estrictas leyes del mundo natural, como
defendía Kóraj. Y, sin embargo, el universo completo aún tenía un vacío
insalvable -la abertura por la que Kóraj caería finalmente- que anhelaba “cerrarse”.
Esto solo podía provenir de la espiritualidad plena del Shabbat. Como afirman
los Jajamim: “¿Qué le faltaba al mundo? Descanso y tranquilidad. Con el Shabbat
llegaron el descanso y la tranquilidad”.
La Mishná también relata que los ‘Shedim’
(“demonios”) fueron creados en ese momento. Según el Zóhar, su crecimiento se
vio truncado con la llegada del Shabbat [es decir, permanecieron como “almas
incorpóreas”, sin la envoltura externa del cuerpo]. No hubo momento más
propicio que la víspera del primer Shabbat para el posible dominio de los
demonios y de todas las demás fuerzas letales -como la apertura del mundo “incompleto”-
que esperaban el llamado de lo Divino. Fue solo durante el período de la
Misericordia Divina al comienzo del Shabat, cuando el universo alcanzó su
plenitud espiritual, que el desarrollo de los demonios finalmente se vio
frenado.
Así como la boca humana anhela
alimento, la tierra también anhelaba esa plenitud que solo podía alcanzarse con
la Revelación Divina en Shabbat. Kóraj prosperaba gracias al faccionalismo y la
disensión, la antítesis de la plenitud, y detestaba la serenidad y la paz que
trae el Shabbat.
Por lo tanto, sencillamente no tenía
cabida.
Desde esta perspectiva, podemos
comprender mejor un comentario críptico de los Jajamim: “La expresión ‘TOV
MEOD’ (“muy bueno”) se refiere a la muerte” (Berreshit Rabbá 9:5). Cuando HaShem
declaró que el universo era ‘TOV MEOD’ (“muy bueno”) aquella primera víspera de
Shabbat, reflexionaba sobre un mundo cuyo único deseo era estar inexorablemente
unido a HaShem (un estado alcanzado con la llegada del Shabbat). Ese mismo
anhelo de plenitud, de absoluta abnegación ante la Fuente de toda vida -HaShem-,
es finalmente alcanzado por todos los seres humanos al morir.
La continua existencia de Kóraj era
perjudicial no solo para Äm Israel, sino también para la viabilidad misma del
universo. Los Jajamim relatan que cuando HaShem contempló la creación del
hombre, el Atributo de la Paz se opuso, argumentando que los mortales eran
demasiado conflictivos para el universo (Berreshit Rabbá 8:5). Si bien HaShem
desestimó esta objeción y, no obstante, creó al hombre, también bendijo al
universo con una extraordinaria “infusión” de paz de inspiración divina. Al
suscitar controversias innecesarias, Kóraj alteró el delicado equilibrio de paz
del universo. En lugar de poner en peligro el equilibrio del universo y
amenazar un refugio de paz para Äm Israel, el instigador de la controversia, Kóraj,
tuvo que desaparecer.
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