NUESTRA ALMA DE SÚPER SHABBAT

NUESTRA ALMA DE SÚPER SHABBAT

 

Por Kabbalah y Torah en Expansión

 

En el Talmud se nos enseña que en la víspera del Shabbat, HaShem le da a una persona ‘Nishmatá Iattirá’ (“un alma adicional”), y al concluir el Shabbat, esta le es arrebatada. (Betzá, página 16; Taänit, página 27).

 

Pero, ¿qué es exactamente esta ‘Nishmatá Iattirá’ (“alma adicional”)? ¿Siente la persona energía física adicional? ¿Puede correr más rápido y saltar más alto? ¿Puede de repente realizar proezas físicas que habrían sido imposibles durante la semana?

 

En realidad, la Nishmatá Iattirá no es algo que provenga del exterior de una persona, sino que es una revelación de la parte más profunda de su esencia.

 

En el Midrash (Berreshit Rabbá) se enseña que el alma recibe 5 nombres: Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jaiiá y Iejidá. Estos nombres se refieren a 5 niveles y tipos diferentes de revelación dentro del alma de una persona, siendo Iejidá el nivel más elevado. Este nivel del alma está totalmente unido a HaShem. No se trata de la unión de 2 objetos separados que posteriormente se unieron, sino de una unidad que surge del hecho de que el alma siempre estuvo, y siempre estará, completamente unida a HaShem.

 

Con la llegada del Shabbat, se revela en el interior de la persona el nivel más profundo de su alma: la Iejidá. Esta es la ‘Nishmatá Iattirá’ (“alma adicional”) que recibimos en Shabbat. No se manifiesta como un aumento de la vida física, sino como un incremento de la fuerza vital espiritual.

 

Pero, ¿cuál es la experiencia real de la Nishmatá Iattirá?

 

Se nos enseña que existen 2 tipos de amor a HaShem:

 

Un tipo de amor nace de la contemplación de la grandeza y la unidad de HaShem. Este amor surge de nuestros pensamientos y, por lo tanto, es limitado. Por ejemplo, cuanto más comprende una persona la bondad de algo, mayor es su amor por ello. El amor, por consiguiente, está directamente relacionado con la calidad de su ‘Séjel’ (“intelecto”).

 

El otro tipo de amor no nace de la contemplación ni del intelecto. Es, más bien, un amor a HaShem que trasciende la razón. No se basa en la lógica, sino que es una expresión que emana de una profunda voluntad y un anhelo por HaShem que va más allá de la razón. Así como la voluntad de vivir de una persona no se fundamenta en la razón, sino que se arraiga en sus profundidades interiores, este amor ilimitado a HaShem es una expresión de la parte más profunda de la persona, la esencia de su alma. Este amor profundo e ilimitado a HaShem es la experiencia de nuestra ‘Nishmatá Iattirá’ (“alma adicional”) en Shabbat.

 

Nuestro trabajo durante la semana consiste en cultivar el amor que nace de la contemplación intelectual. La Torá nos dice: “SHÉSHET  IAMIM  TAÄVOD - Seis días trabajarás…”, lo cual, como se explica en la Jasidut, se refiere a nuestro servicio a HaShem. Y, como explica el Zóhar, no hay trabajo comparable al trabajo del amor.

 

Sin embargo, para crear un amor nacido del intelecto se requiere un esfuerzo considerable para vincular los pensamientos a la unidad y grandeza de HaShem. Así, durante 6 días trabajamos, mediante la contemplación profunda, para despertar nuestro amor por HaShem.

 

Sin embargo, aunque la Nishmatá Iattirá es un don de HaShem, no puede manifestarse en una persona como un amor ilimitado hacia Él a menos que esa persona sea un receptáculo adecuado para dicha revelación. Nuestro esfuerzo por despertar un amor intelectual hacia HaShem durante los 6 días de la semana crea el entorno propicio para que la Nishmatá Iattirá se revele en nuestro interior en Shabbat.

 

Además, la revelación de la Nishmatá Iattirá en Shabbat también influirá en la semana venidera. Cuando oramos en Shabbat con un profundo anhelo y deseo de HaShem, sintiendo verdaderamente la revelación de nuestra Nishmatá Iattirá, recibimos el poder de atraer el resplandor de esta Nishmatá Iattirá a la semana siguiente.

 

Esta revelación se manifiesta en nuestras oraciones diarias. Mediante la oración sincera y de corazón, podemos experimentar el resplandor de la Nishmatá Iattirá incluso durante la semana. La ‘Tefil´lá’ (“oración”) es como un ‘Sul´lam’ (“escalera”) que conecta la ‘Kesushshá’ (Santidad) del Shabbat con los 6 días de la semana. 

 

Como resultado, no solo sentiremos la Kedushshá del Shabbat en nuestras oraciones diarias, sino que todas nuestras acciones cotidianas también estarán impregnadas de la Kedushshá del Shabbat.

 

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