TEVET: UN MES DE CONTRADICCIONES - 1a
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TEVET: UN MES DE CONTRADICCIONES - 1a
Por Kabbalah y Torah en Expansión
El Séfer Ietzirá dice que el santo
Nombre de HaShem de 4 Letras está compuesto por 4 Letras יהו"ה
que se dividen en 2 pares: י"ה y ו"ה. La primera vivifica los
Mundos Superiores del universo y las facultades mentales del ser. La segunda
vivifica los reinos inferiores y el cuerpo.
Hay ‘Shenem-Äsar HatzTzerufim HarRashiiim’
(“12 permutaciones primarias”) de יהו"ה, el santo Nombre de HaShem
de 4 Letras, cada una de las cuales vivifica uno de los meses. Todo el mes está
regido por esa permutación. Por esta razón, 12 veces יהו"ה (G-26) es igual a חדש ‘Jódesh’ (“mes”), G-312. La letra י ‘Iud’ y ו ‘Vav’ son relativamente el aspecto masculino/ ‘Jésed’ (bondad/generosidad).
Las 2 letras ה ‘He’ son el aspecto femenino / ‘Din’ (“juicio/recepción”).
Tevet es el décimo mes desde Nisán y
su ‘Tzeruf’ (“permutación”) es היה"ו. Las letras ‘Din’ de
cada par son las primeras, lo que implica un formato de juicio. Además, la
permutación surge de ‘Sofé Tevot’ (“las últimas letras de palabras”) de su
versículo, lo que también denota una tendencia Din, a diferencia de otras
permutaciones que surgen de ‘Rashé Tevot’ (“las primeras letras de palabras”),
lo que implica una tendencia Jésed.
Esto concuerda con la enseñanza del
Zóhar de que Iaäkov y Ësav dividieron el dominio sobre el continuo
‘Ölam-Shaná-Néfesh’ (“espacio-tiempo-alma”) entre ellos. Los 3 primeros meses
de otoño: Tishré, Jeshván y Kislev, pertenecen a Iaäkov. Tevet que le sigue es
como si estuviera bajo la jurisdicción de Ësav, cuyo aspecto principal es el ‘Din’
(“juicio”). El único día propicio del mes es el décimo de Tevet, un día de 5
acontecimientos difíciles; durante generaciones se ha establecido como día de
ayuno.
A diferencia de otros ‘Tzerufim’ (“permutaciones”)
que presentan el tema de la ‘He’ precedente, la cualidad específica de Tevet
implica cierta apariencia de orden correcto, ya que los pares ‘Iud-He’ y ‘Vav-He’
permanecen en orden, es decir, ‘Iud-He’ primero. Y así vemos que Rosh Jodesh
Tevet es en realidad un día de Janukká, ¡una de las festividades más
importantes! Un gran secreto reside en esto.
La tradición enseña que la cabeza de
Ësav se encuentra en ‘Meärat HamMajpelá’ (“la Cueva de Majpela”), la cueva “doble”
de Jevrón (Hebrón) donde están enterrados los patriarcas, considerada en cierto
modo el lugar más sagrado del mundo. El Zóhar enseña que está conectada con el Gan
Ëden superior (“el paraíso”). Se nutre de la Shejiná Superior (la octava Sefirá)
y allí están enterrados 8 Tzaddikim. El 8 representa el paso más allá de las 7
direcciones del espacio y los 7 días del tiempo. Por lo tanto, simboliza los
niveles superiores y trascendentes.
Janukká también tiene 8 días. Es al
tiempo a lo que se refiere la Cueva de Majpelá: un vínculo con lo sublime y
celestial de la realidad. Esto se aprecia en la expresión del principal milagro
de Janukká: el aceite que debía arder un día, ardió durante 8 días, es decir,
un prodigio de luz. Ardió durante 8 días porque fue generado por el octavo
nivel, de donde proviene la luz.
Todo esto concuerda con los
acontecimientos de aquella época. Los griegos no buscaban destruir físicamente
a ‘Äm Israel’ (“El Pueblo de Israel”), sino su ‘Neshamá’ (“alma”). Por ello,
decretaron que no se cumpliera la Torá y trataron de atraer al pueblo hacia la
filosofía y la mentalidad seculares. La luz que arde milagrosamente representa
el triunfo de la Torá / Luz (Mishlé 6:23) sobre el helenismo y el secularismo.
Antes de que este mundo fuera
creado, existía el ‘Ölam HatTohu’ (“El Mundo del Caos”). HaShem,
intencionalmente, vertió demasiada ‘Or’ (“luz”) en los ‘Kelim’ (“recipientes”)
de este ‘Ölam’ (“Mundo”) y estos se rompieron; las luces ascendieron.
Inmediatamente comenzó un proceso de ‘Tikkún’ (“reparación”). Los recipientes
fueron reparados y las luces atenuadas, permitiéndoles perdurar. El nuevo Mundo
restaurado se llama ‘Ölam HatTikkún’ (“El Mundo de la Rectificación”). Aunque
el Ölam HatTikún perdura, las luces del ‘Ölam HatTohu’ (“El Mundo del Caos”)
son en realidad mucho mayores.
HaShem creó mundos raíz de
arquetipos espirituales primordiales porque estaban destinados a desarrollarse
en el continuo espacio/tiempo/alma. Los patriarcas son las principales fuentes
del gran centro del alma a través de las cuales todo se canaliza. ‘Tikkún’
(“rectificación”) y ‘Tohu’ (“caos”) se expresan en ellos a través de Iaäkov y
Ësav respectivamente. Aunque Iaäkov es ‘Tzaddik’ (“persona justa”) y Ësav era ‘Rashá’
(“persona malvada”), el potencial de Ësav es mayor. Por esta razón nació
primero. Si Ësav se hubiera arrepentido, diríamos “Di-s de Ësav” en la oración
diaria de la Ämidá.
Itzjak deseaba bendecir a Ësav, aun
sabiendo que reconocía la maldad de su comportamiento. Pero también percibía
una dimensión mucho más profunda. En esencia, Ësav poseía una santidad suprema.
Itzjak quería bendecirlo para potenciar esa ‘Kedushshá’ (“Santidad”) y ayudarla
a manifestarse y arraigarse.
El problema con el ‘Ölam HatTohu’ es
que tiene algunos tornillos sueltos: sus luces no están conectadas a sus vasijas.
Por lo tanto, Ësav hizo preguntas complicadas, como si existe la obligación de
tomar diezmos de la sal (Berreshit 25:28, Rashi). Por otro lado, se dice que
salió a matar y robar (Berreshit 25:29). La interpretación simple de esto es
que era un embaucador. La verdadera comprensión del asunto es que estaba
compuesto de una doble dinámica: muy bueno y muy malo. Este es el secreto de
que la cabeza de Ësav esté en ‘Meärat HamMajpelá’ (“la Cueva de Majpela”). La
cabeza, su potencial, realmente pertenece allí. Y así ‘Rosh Jódesh’ (“la cabeza
del mes”), está en Janukká, el equivalente temporal de ‘Meärat HamMajpelá’ (“la
Cueva de Majpela”).
‘Jurbán HabBáit’ (“La destrucción
del Templo”) es una expresión espacial de ‘Shevirat HakKelim’ (“El Rompimiento
de las Vasijas”). No es de extrañar que parte de la destrucción tuviera lugar
en Tevet. Esto le confiere al mes su carácter bullicioso.
Sin embargo, sus pares del Nombre
divino están en orden. Esto demuestra el concepto de “las luces de Tohu en las
vasijas de Tikkún”. Las tumultuosas mega-energías de Tevet son como un potro
salvaje que puede ser domado y aprovechado para grandes empresas.
El servicio especial que una persona
debe realizar durante este mes es buscar su máximo potencial y procurar
actualizarlo. Las luces más selectas del ser deben concretarse y canalizarse
hacia una expresión equilibrada. ‘Mashíaj’ (“Mesías”) hará esto por el
universo. Cuanto más se esfuerce uno en esto, más acelerará ‘Biat HamMashíaj’
(“La venida del Mesías”), y entonces el décimo día de Tevet se transformará en
una de las mayores festividades.
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