SOLO LA MITAD DE UN TODO
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SOLO LA MITAD DE UN TODO
Por Kabbalah y Torah en Expansión
Adar es el último mes del año hebreo.
Aunque Tishré es el primer mes para el cómputo de los años, Nisán es designado
por la Torá como el primero de los meses. Por lo tanto, Tishré se considera el
séptimo mes, y Adar (que precede inmediatamente a Nisán) es el último. Cada mes
se asocia con un sentimiento particular, y el que corresponde al mes de Adar es
la risa. Es apropiado que reflexionemos sobre el año pasado y nos riamos un
poco de nosotros mismos, de cómo las trivialidades del mundo nos engañaron
haciéndonos creer en ellas. Intentemos usar este último mes, Adar, para
examinarnos y establecer nuevos estándares en nuestras relaciones con HaShem y
con nuestro prójimo para el año venidero.
Hoy, son los ‘Morim’ (“maestros”) de
cada ‘Kehilá’ (“comunidad”) quienes nos brindan dirección espiritual y moral.
En tiempos del ‘Bet HamMikdash’ (“El Templo Sagrado de Jerusalén”), esta
posición la ocupaban los ‘Kohanim’ (“sacerdotes”), quienes a menudo eran los
líderes espirituales y los jueces que instruían a todos sobre el comportamiento
apropiado. Los ‘Jajamim’ (“sabios”) establecen la conexión entre Parashat MISHPATIM (Shemot
21-24) y el final de Parashat ITRÓ (Shemot 18-20) con la prohibición de que los Kohanim asciendan al altar por
escalones (en lugar de una rampa), para no revelar su desnudez. Explican que
esto es para que los Kohanim no se equivoquen y pretendan ser un “escalón” e
intermediario entre ‘Äm Isreael’ (“El Pueblo de Israel”) y HaShem. Si lo hacen,
revelan su desnudez, su superficialidad espiritual. Continuando con la Parashá:
“Y estos son los estatutos (leyes) que pondrás delante de ellos” (Shemot 21:1).
¿Ante quién? Ante los ‘Shofetim’ (“jueces”). A los jueces se les recuerda la
misma advertencia que la Torá dio a los Kohanim: Los Bené Israel no tienen, ni
necesitan, un intermediario ante HaShem. Todos tenemos una conexión esencial;
solo necesitamos estar dispuestos a usarla.
Refiriéndose a estos ‘Mishpatim’ (“juicios”)
y a la ‘Halajá’ (“ley judía”) en general, los Jajamim dicen que existen 2 tipos
de leyes: “Algunas leyes dan forma a la vida, y otras se forman a partir de la
vida. Las leyes que las personas crean pertenecen a esta última categoría, y
por eso en cada país las leyes son diferentes, porque la naturaleza de cada
lugar es ligeramente distinta. Las leyes de HaShem, en cambio, nos proporcionan
un contexto en el que vivir nuestras vidas; dan forma a la vida. Por eso
decimos que la Torá es verdadera, que las leyes de la Torá permanecen
inmutables en cada lugar y que la Torá es eterna”.
En el Shabbat anterior al comienzo
del mes de Adar, se añade una lectura especial llamada Parashat Shekalim. Esta
lectura trata sobre la Mitzvá de dar ‘Majatzit HashShékel’ (“el medio siclo”)
como contribución para el servicio del ‘Mishkán’ (“Tabernáculo”) y, posteriormente,
del Bet HamMikdash. “Esto debes dar... medio siclo... [cada] persona... para
expiar vuestras almas” (Shemot 30:11). El motivo de la Mitzvá es expiar el
pecado de adorar ‘Ëguel HazZahav’ (“El Becerro de Oro”). La idolatría creó una
brecha entre HaShem y Äm Israel. El remedio es reemplazar esta distancia con la
unidad. Los Jajamim explican que, en verdad, HaShem y Äm Israel son una sola
entidad. Estamos incompletos sin HaShem. Solos, somos como ‘Majatzit HashShékel’
(“medio siclo”). Por eso se nos mandó dar solo medio Shékel. Demostramos que
somos solo la mitad de un Todo. La otra mitad es HaShem, y juntos somos algo
completo. Dar el medio Shékel demostraba la expiación de los Bené Israel por el
pecado del becerro de oro, al volver a nuestra fe en HaShem.
Cuando entendemos esto, podemos ver
la conexión interna entre Shekalim y por qué se lee antes del Adar, cuando
tiene lugar Purim. El Talmud Megil´lá explica que el malvado decreto de Hamán
ocurrió porque Äm Israel se postró ante un ídolo; la razón espiritual por la
que el decreto fue finalmente anulado fue por el mérito que acumulamos al
cumplir la Mitzvá de ‘Majatzit HashShékel’ (“el medio siclo”). Postrarse ante
un ídolo es una demostración de una aparente separación entre HaShem y Äm Israel.
Dar medio Shékel rechaza esto, mostrando claramente que no estamos separados, ‘Jas
VeShalom’ (“HaShem no lo quiera”), sino que somos un solo ser unido. El mérito
de la Mitzvá de Majatzit HashShékel conmovió a Äm Israel y lo impulsó a
mantener su judaísmo incluso hasta ‘Mesirut Néfesh’ (“el autosacrificio”).
Ningún Ben Israel intentó escapar del decreto de aniquilación abandonando el
judaísmo. Permanecieron unidos esperando la salvación de HaShem. Por esto
merecieron el milagro de Purim.
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