SHEVAT: TEMUROT KODESH (“Intercambios Sagrados”)
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SHEVAT: TEMUROT KÓDESH (“Intercambios Sagrados”)
Por Kabbalah y Torah en Expansión
Vaiikrá 27:32-33:
“Todo diezmo de ganado o de rebaño,
todo lo que pase bajo el cayado, el décimo será consagrado a HaShem. No hará
distinción entre lo bueno y lo malo, ni lo cambiará. Si lo cambia, tanto el
diezmo como el cambio serán consagrados; no podrá ser redimido”.
Cada temporada, todos los animales
recién nacidos se colocan en un corral. Luego, se los deja salir uno por uno y
el dueño marca cada décimo animal como diezmado. Estos animales no pueden intercambiarse
por otros, incluso por animales mejores. Si se intenta tal intercambio, ambos
animales se vuelven sagrados.
“Si lo cambia, ambos serán...”: Las
primeras letras de estas palabras en hebreo (‘Hamer Iemirennu Vehaiá-Hu)
son las mismas letras que el Nombre יהו"ה
‘HaVaIáH’, reordenadas. Hay 12 ‘Temurot’ (“maneras de ordenar las
letras”) de este Nombre divino, y cada orden corresponde a uno de los meses del
año. La combinación formada por esta frase corresponde al undécimo mes, Shevat.
La pregunta es, sin embargo, ¿por qué se alude al Nombre HaVaIáH en una frase
que describe un acto prohibido (cambiar un animal diezmado)?
El aspecto positivo de esta frase
reside en su significado profundo. Místicamente, intercambiar un animal por
otro alude al noble propósito de transformar lo mundano en ‘Kedushshá’ (“Santidad”).
En lo que respecta al prójimo, esto significa reconectar con su alma a quien se
ha alejado de ella, revelándole su vínculo con HaShem.
Este empeño implica 2 ‘Temurot’ (“intercambios”):
primero, la persona debe entrar en el reino de lo mundano, descendiendo de su
preocupación por asuntos elevados y espirituales y “intercambiar” su torre de
marfil espiritual por el mundo mundano; entonces puede elevar lo mundano, “intercambiándolo”
por la ‘Kedushshá’ (Santidad).
Si una persona se resiste a
abandonar el entorno seguro de la Kedushshá y adentrarse en el mundo mundano
para elevarlo, la Torá la tranquiliza diciéndole que… “tanto él como su
intercambio serán ‘Kódesh’ (Santos)”, es decir, tanto él como aquello que
intercambia se elevan a un nivel superior de Kedushshá. No será denigrado por
su descenso a lo mundano y aquello que eleva permanecerá en el ámbito de la Kedushshá.
La idea de someter lo mundano a la
protección de la ‘Shejiná’ (“Presencia Divina”) se ejemplifica en Iosef, el
undécimo de Las 12 Tribus, asociado también con el mes de Shevat. Iosef fue
nombrado por su madre con la oración (Berreshit 30:24): “IOSEF ADO-NAI LI BEN AJER - Que HaShem me añada otro hijo”.
La oración de Rajel alude a la
misión de Iosef en la vida, que era transformar a los ‘Ajerim’ (“otros”),
aquellos que parecen ajenos a Hashem, revelándoles que en realidad son ‘Banim’
(“hijos”). Iosef devuelve a los hijos perdidos de Israel a su Padre Celestial.
El mandato de Iosef es el de toda persona: transformar el mundo, que parece ser
‘Ajer’ (“un otro”), en algo cuyo linaje y origen sean evidentes. Este es el
mensaje de la frase: “Veim Hamer Iemirennu Vehaiá-Hu
Utemurató Ihié Kódesh - y si alguien lo cambia, tanto él como su intercambio
serán santos”.
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