PERDER LA CONCIENCIA DE HASHEM
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PERDER LA CONCIENCIA DE HASHEM
Por Kabbalah y Torah en Expansión
Shemot 6:7:
“Y os tomaré por pueblo Mío, y Yo
seré vuestro Di-s; y sabréis que Yo Soy HaShem vuestro Di-s, que os sacó de
debajo de las cargas de los egipcios”.
La frase: ‘VIIEDAÄTTEM KI
ANÍ ADO-NAI ELO-HEJEM - y sabréis que Yo Soy HaShem
vuestro Di-s” sugiere que, hasta entonces, los ‘Bené Israel’ (Hijos de Israel)
no conocían a HaShem. Se habían alejado tanto de Él que tuvieron que volver a
aprender. Esta situación contribuyó, en parte, al exilio egipcio.
El Baäl Shem Tov enseñó que no solo
los cuerpos de los Bené Israel estaban esclavizados, sino también sus mentes. ‘Parö’
(“faraón”) los hacía trabajar tan duro que no tenían tiempo para reflexionar
sobre su situación, para considerar si existía o no un Di-s que se preocupara
por ellos. Ese es el significado de (Shemot 5:9): “Aumenta la dificultad del
trabajo para los hombres y asegúrate de que lo hagan…”.
Algunos incluso cayeron en la
idolatría egipcia. Habían olvidado las enseñanzas de fe que les habían
inculcado los ‘Avot’ (“Patriarcas”) y dejaron de reflexionar sobre el
significado de un Di-s benevolente que creó y sustenta el mundo, un Di-s que lo
dispone todo para el beneficio de Su pueblo. Olvidaron que es Di-s quien
establece a los reyes y quien los depone a Su voluntad. Esto se conoce como ‘Galut
HadDaät’ (“el exilio del conocimiento”), la ausencia de conciencia de HaShem en
el mundo.
‘Biat HamMashíaj’ (“La venida de Mesías”)
será un tiempo de conocimiento divino para todos, como escribe el Rambam al
final de ‘Hiljot Melajim uMiljamotehem’ (“Las Leyes de los Reyes y Sus
Guerras”): “Llegará el tiempo en que no habrá más hambre ni guerra, ni celos ni
competencia. La bondad gobernará el mundo, y las cosas buenas serán tan comunes
como el polvo. El mundo entero se ocupará de una sola cosa: conocer a HaShem.
Israel estará lleno de sabios rebosantes de sabiduría, eruditos en asuntos
místicos, cada uno alcanzando discernimiento en los caminos de HaShem, según su
capacidad, como está escrito: “porque la tierra estará llena del conocimiento
de HaShem como las aguas cubren el mar” (Ieshaäiahu 11:9)”.
Por eso, tras la revelación de la
Torá en el monte Sinaí, el Pueblo de Israel fue llamado ‘Dor HadDaät’ (“La
Generación del Conocimiento”). La liberación de Egipto y la posterior entrega
de la Torá completaron el conocimiento de HaShem que les faltaba. La generación
del desierto logró alcanzar grandes alturas espirituales (a pesar de algunos tropiezos
que se encuentran en el libro de Bamidbar), porque aprendieron a aplicar sus
conocimientos para experimentar la presencia de HaShem. Debido a la severidad
de la esclavitud en Egipto, esto había sido imposible anteriormente.
El ‘Besht’ (Baäl Shem Tov) representaba una chispa de Mashíaj. En una ocasión, el Besht le
preguntó a Mashíaj: “Maestro, ¿cuándo llegarás?”. Mashíaj le respondió: “Debes
saber que será cuando difundas tus enseñanzas [la Jasidut] y te reveles al
mundo, extendiendo las fuentes de tu sabiduría. Aquello que te he enseñado y
que has alcanzado, otros también podrán aspirar a ello, logrando unificaciones
y experimentando ascensos espirituales. Entonces todas las cáscaras impuras
caerán y surgirá un tiempo propicio para la salvación”.
Mashíaj exigió al Besht que
difundiera sus enseñanzas y las aplicara en el mundo. Esto era, y sigue siendo,
un requisito indispensable para la ‘Gueul´lat Shelemá’ (“Redención Final”).
Cuando uno no aplica lo que ha aprendido
y no lo pone a disposición del mundo, eso es ‘Galut HadDaät’ (“el exilio del
conocimiento”).
Todos preguntan: “¿Por qué los
egipcios necesitaron tantas plagas? ¿Acaso HaShem no pudo comenzar con la
matanza de los primogénitos y acabar rápidamente con Egipto?”. La respuesta es
que las plagas fueron para el bien de Israel. Necesitaban reaprender ‘Darjé
HaShem BeÖlamó’ (“los caminos de HaShem en Su mundo”). A través de las 10
plagas, comprendieron nuevamente que el mundo funciona según ‘Hashgajat HaShem’
(“La Providencia Divina”). El bienestar de todo Israel es primordial en sus
pensamientos.
‘Äm Israel’ (“El Pueblo de Israel”)
aprendió tan bien la lección que, cuando llegaron al “Mar Rojo” y lo cruzaron
en tierra firme, JaZaL’ (“nuestros sabios de bendita memoria”) atestiguan que
una simple sirvienta alcanzó un nivel de comprensión de ‘Guil´lui Shejiná’ (“La
Revelación Divina”) que ni siquiera el profeta Iejezkel logró (Mejiltá 15:3).
Por ello, ‘JaZaL’ nos exhortan a
mencionar ‘Ietziat Mitzráim’ (“La Salida de Egipto”) dos veces al día en
nuestras ‘Tefil´lot’ (“oraciones”), citando el versículo (Irmiahu 32:20a): “ASHER-SAMTA OTOT
UMOFETIM BE´ÉRETZ-MITZRÁIM ÄD-HAIIOM - Y pusiste señales y prodigios en
la tierra de Egipto hasta el día de hoy”. Esto significa que la reflexión sobre
los acontecimientos del exilio y la esclavitud, y la posterior redención, puede
ser un catalizador para superar el exilio del conocimiento y alcanzar la plena
conciencia de la presencia de HaShem. “En cada generación, uno está obligado a
considerarse como si él mismo hubiera salido de Egipto” (Haggadá Shel Pésaj).
Esta es la ruptura del exilio del conocimiento.
Esta es también la idea fundamental
de ‘Daät Torá’ (“El Conocimiento de la Torá”), la autoridad de los más eminentes
sabios de la Torá. En cada generación, hay algunos que, gracias a su dominio
supremo de la Torá, poseen la claridad necesaria para ver las cosas tal como
son, sin que nada empañe su visión. Quien siga sus consejos no se extraviará.
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