UNA TIERRA DE TRIGO…Y MIEL DE DÁTILES

UNA TIERRA DE TRIGO…Y MIEL DE DÁTILES

 

Por Kabbalah y Torah en Expansión

 

Devarim 8:8:

 

ÉRETZ  JITTÁ  USEÖRÁ  VEGUÉFEN  UTE´ENÁ  VERRIMMÓN  ÉRETZ-ZET  SHÉMEN  UDEVASH

 

“Una tierra de trigo y cebada, y vid; e higos y granadas, tierra de aceite de oliva y miel (de dátiles)”.

 

‘Éretz Israel’ (“La Tierra de Israel”), como es sabido, es el escenario arquetípico donde el Pueblo de Israel debe transformar el mundo en el hogar de HaShem. Las 7 plantas que se enumeran aquí, las distintivas que crecen en Éretz Israel, representan las diversas facetas de este proceso de transformación:

 

‘HaJittá’ (“el trigo”) se utiliza principalmente para la alimentación humana, mientras que ‘HasSeörá’ (“la cebada”) se utiliza principalmente para la alimentación animal. Por lo tanto, estos 2 granos representan nuestros métodos para trabajar con los aspectos divinos y animales de nuestra personalidad.

 

‘HagGuéfen’ (“la vid, el vino”) -el producto consumado de la uva-, que libera inhibiciones y alegra el corazón del hombre, representa la alegría con la que debemos infundir en nuestro trabajo tanto nuestra naturaleza divina como nuestra naturaleza animal.

 

Dado que las primeras vestiduras de Adam y Javvá estaban hechas de hojas de higuera, ‘HatTe´enim’ (“los higos”) representan nuestros esfuerzos por refinar las vestiduras de nuestra alma, es decir, ‘Majshavá-Dibbur-Maäsé’ (“pensamiento, habla y acción”).

 

‘HarRimmón’ (“la granada”), cargada de semillas, simboliza la multitud de ‘Mitzvot’ (“Mandamientos”) divinos mediante los cuales refinamos el mundo que nos rodea.

 

Así, estas 5 plantas representan cómo cumplimos nuestra tarea en el mundo, progresando desde el trabajo más fácil (manifestando nuestra naturaleza divina interior) hasta el más difícil (refinando el mundo exterior).

 

La repetición de la palabra ‘Éretz’ (“tierra”), que enfatiza el entorno donde se desarrolla toda esta labor, alude a una variación intensificada del paradigma de trabajo descrito por las primeras 5 plantas. Este es el esfuerzo extra que debemos invertir para alcanzar nuestra meta durante el ‘Galut’ (“exilio”), cuando el esfuerzo que se nos exige es mucho mayor que el que se requiere en Tierra Santa durante tiempos de abierta revelación divina.

 

Este proceso intensificado y sus resultados se alude a las 2 últimas de las 7 plantas: las aceitunas tienen un sabor amargo y producen su aceite solo cuando se prensan con fuerza.

 

Los dátiles tardan mucho en crecer, lo que refleja el gran trabajo requerido durante el exilio para producir frutos espirituales. Sin embargo, tanto el aceite luminoso extraído de las aceitunas como la dulce miel producida por los dátiles aluden a las grandes revelaciones de ‘HamMemad HapPenimí Shel HatTorá’ (“la dimensión interior de la Torá”) que acompañarán ‘HagGueul´lá Meshijit’ (“la redención mesiánica”). Los esfuerzos supremos que se nos exigen durante el exilio evocan dimensiones mucho más profundas de nuestra relación con HaShem y nuestra devoción a Él, y por lo tanto, suscitan revelaciones proporcionalmente profundas de la Torá.

 

Obviamente, la misma dinámica se aplica a cada uno de nosotros en nuestro propio viaje individual hacia nuestra “tierra prometida” personal: cuanto mayores sean los esfuerzos que hagamos para alcanzar, sostener y promulgar la conciencia Divina, más profundamente debemos cavar en el núcleo de nuestras almas, y más profunda será nuestra relación resultante con HaShem y la Torá.

 

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