PLACER SAGRADO: EL TIKKÚN DE COMER

PLACER SAGRADO: EL TIKKÚN DE COMER

 

Por Kabbalah y Torah en Expansión

 

‘Tu BiShevat’ (“El 15 de Shevat; el día de Año Nuevo de los árboles frutales”) nos ayuda a conectar con la alimentación sagrada desde el inicio del desarrollo de los deliciosos frutos de este año. Este día nos brinda un nuevo comienzo en el punto álgido de nuestras vidas: el acto primordial y decisivo de comer.

 

Tu BiShevat repara nuestra alimentación durante todo el año, tanto así, que nuestra alimentación puede llegar a ser como la de Adam y Javvá antes de su caída espiritual. Dado que su caída y contracción espiritual se produjo a través de comer impulsivamente de un árbol, podemos crear una elevación y expansión espiritual al comer frutas con atención plena y santidad.

 

Los ‘Mekubbalim’ (“cabalistas”) crearon un ‘Séder’ (“orden”) sencillo e informal para Tu BiShevat que nos inicia en la espiritualidad de la comida. Al igual que el Séder de Pésaj, este Séder incluye beber 4 copas de vino. También se pueden comer meditativamente 4 tipos de fruta, en orden progresivo:

 

1) Primero, nueces con cáscara dura incomestible (o Kelippá, que representa la negatividad); luego,

 

2) Frutas con una parte exterior blanda y comestible, pero también con un hueso duro e incomestible que debe separarse de la parte comestible;

 

3) Frutas con exterior e interior comestibles; y, finalmente,

 

4) Frutas que se pueden apreciar incluso por su aroma o esencia.

 

De la misma manera, hay 4 formas de relacionarnos con la comida, que corresponden a 4 estilos de vida:

 

1) Disfrutar impulsivamente de la comida, “la Vía del Mundo Mundano”. Esto representa nuestra tendencia a la adicción, la Kelippá de comer, que debemos romper.

 

2) Ayunar o abstenernos de los placeres de la comida. Esta es la Vía de la Autorrectificación, o las enseñanzas clásicas del ‘Musar’ (“desarrollo del carácter y la mejora moral personal”).

 

3) Ejercitar la ‘Hishtavut’ (“ecuanimidad”) en relación con el placer de comer. Este es el Camino de la Trascendencia, o Kabbalá. El Rabbí y Mekubbal Itzjak de Acre enseña que podemos alcanzar un nivel espiritual donde no nos afecten, ni interna ni externamente, las personas, ya sea que nos avergüencen o nos elogien. El mismo principio se aplica al sabor y la cantidad de la comida.

 

4) Deleitarse con la esencia Divina en la comida. El placer sagrado es el nivel más alto de la alimentación, pues cumple el mandato: “BEJOL-DERAJEJA  DAËHU - Reconócelo en todos tus caminos” (Mishlé 3:6). Este es el Camino de la Esencia o Jasidut.

 

Obviamente, el primero no es realmente una “forma de vida”, pues va en detrimento de la vida. Sin embargo, los 3 caminos del Musar, la Kabbalá y la Jasidut son formas válidas de relacionarse con el mundo físico. En la vida de cada persona, estos 3 caminos serán apropiados en diferentes momentos, según las circunstancias. Estos caminos también son un continuo: si somos indulgentes o dependientes de la comida, podríamos necesitar pasar a la etapa dos y ayunar. Una vez que nos desapegamos, podemos pasar a la etapa tres y comer con ecuanimidad. Desde un lugar de ecuanimidad, podemos alcanzar la etapa cuatro y apreciar verdaderamente la sagrada belleza y la maravilla de la comida.

 

En el camino de la Jasidut, el Besht (Baäl Shem Tov) une aspectos de los caminos del Musar y la Kabbalá. En este nivel, podemos ayunar del deseo egoísta por el sabor, a la vez que disfrutamos de comidas suntuosas. Podemos practicar la ecuanimidad y saborear la Presencia de HaShem simultáneamente, ya sea que el sabor físico sea placentero o no.

 

Somos capaces de expandir la santidad al reino del placer porque la fuente de nuestras almas se encuentra en el supremo ‘Taänug’ (“placer Divino”). La oración de Shabbat Maäriv nos llama ‘Äm Medushné Öneg’ (“un pueblo colmado de deleite”. Cada uno de nosotros es capaz de este deleite extático, incluso en medio de nuestras necesidades y preocupaciones mundanas.

 

Durante este mes, que podamos liberarnos de nuestro apego egoísta al gusto y desarrollar nuestra capacidad para un placer más profundo. En Tu BiShevat, al disfrutar de deliciosas frutas y manjares, que podamos saborear la ‘Shejiná’ (Presencia Divina) y expandir los límites de la ‘Kedushshá’ (Santidad), impregnando el mundo con la luz de la sabiduría. De esta manera, que podamos comenzar a reavivar el flujo correcto del Nombre Divino y abrir un flujo de ‘Rajamim’ (“misericordias”) al mundo. Que podamos traer el día en que, para todos, ‘Taänug Ölam HazZé’ (“los placeres de este mundo”) se una con el placer más profundo e inmenso de conocer a HaShem, como canta el rey David: “VEHITÄNNAG  ÄL-ADO-NAI - Pon asimismo tu delicia en HaShem” (Tehil´lim 37:4).

 

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