EL ÁRBOL QUE SABE A FRUTA - 1a
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
EL ÁRBOL QUE SABE A FRUTA - 1a
Por Kabbalah y Torah en Expansión
Es una costumbre en el judaísmo, y
especialmente entre los ‘Mekubbalim’ (“cabalistas”) y los maestros jasídicos,
tener una comida especial en honor del 15 de Shevat, el Rosh Hashaná (día de
Año Nuevo) del árbol, durante la cual comen de los (tipos de) frutos que crecen
en la Tierra de Israel.
Existen muchas similitudes entre el
hombre y el árbol. Esto se basa en el versículo (Devarim 20:19): “KI HAADAM
ËTZ HASSADÉ - Porque el Hombre es
un árbol del campo”. También encontramos una conexión entre el hombre y el
árbol en la bendición anual de los árboles (cuando florecen los frutos en
primavera), donde el texto incluye: “El que creó buenos árboles y buenas
criaturas (es decir, personas)”.
Sobre la creación del hombre está
escrito (Berreshit 2:7a): “Entonces HaShem Di-s formó ‘HaAdam’ (“al hombre”)
del polvo de la tierra”; por eso se le llama Adam (hombre), del término Adamá
(tierra). Para que la tierra sea fructífera, es necesario trabajarla: quitar
las espinas, arar, sembrar y regar. Lo mismo ocurre con la persona; para
ascender en los niveles espirituales, es necesario trabajar en sus rasgos de
carácter.
Quitar las espinas se refiere a
distanciarse de las ‘Middot Raöt’ (“los malos rasgos de carácter”).
Se ara para remover la capa externa
del suelo. Sin ello, es imposible plantar, pues la capa superior es el nivel
del suelo que HaShem maldijo.
Arar revela la capa interna del
suelo para convertirlo en un campo bendecido por HaShem. Asimismo, la persona
necesita transformar sus malas cualidades en buenas, apegarse al ‘Shad-dai’ (“Todopoderoso”)
e imitarlo, como está escrito (Ieshaäiahu 14:14b): “EDDAMMÉ LE´ËLION - Emularé al Supremo”.
Sobre la siembra se nos enseña: “Por
la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no des descanso a tu mano” (Kohelet
11:6a).
Rabbí Äkivá dice que quien estudia
Torá en su juventud no la dejará de lado en su vejez.
El riego se logra mediante la Torá,
que se compara con el agua. Además, mediante las ‘Mitzvot’ (“Preceptos”) y las ‘Maäsim
Tovim’ (“buenas obras”), la persona se desarrolla y pasa de ser un árbol sin
fruto a un árbol que sí lo produce. Así como un árbol necesita un entorno para
desarrollarse, es decir, un suelo rico en nutrientes y un clima propicio,
también una persona necesita una buena compañía de amigos para su desarrollo
espiritual. Al igual que un árbol viejo y torcido, es difícil enderezarlo, una
persona puede desarrollarse y cambiar principalmente cuando aún es joven, como
está escrito (Ejá 3:27): “Bueno es para el hombre llevar el yugo en su juventud”.
¿Cuál es la “naturaleza” de un
árbol?
En el libro Mattán Torá, el Baäl
HasSul´lam escribe que la “naturaleza” de una persona -es decir, “la materia
prima” que recibe de su padre, y su padre de sus padres- es “el deseo de
recibir”. Además, la diferencia entre padre e hijo reside únicamente en la “forma”
que adopta esa “materia prima”. Un ejemplo es el de una planta: tras plantar un
grano de trigo, su “forma” se desintegra, pero su “naturaleza” permanece. Por
lo tanto, de esta semilla solo brotará trigo nuevo, no una manzana. La
diferencia entre el grano y lo que brota radica en que sus “formas” difieren
entre sí. A veces, incluso el trigo magro puede provenir de trigo grueso, pero
la “naturaleza interna” del trigo siempre permanece. Esta “naturaleza” es la “esencia”,
que no cambia, y es la “materia prima”, llamada “el deseo de recibir”.
De la misma manera, para las
personas, su padre les transmite la naturaleza de su carácter espiritual, pero
la forma de ese carácter la desarrollan ellos mismos. Por ejemplo, si alguien
hereda de su padre la tendencia a la terquedad y la persistencia, es posible
que el padre haya dotado su naturaleza obstinada para las necesidades físicas.
Sin embargo, el hijo podría dotarla de una forma valiosa y positiva para las
cosas sagradas. Así, la naturaleza permanece y solo cambia la forma. Rabbí Shimön
bar Iojai le dijo a su hijo que fuera a recibir la bendición de ciertos sabios,
ya que son “Maestros de la Forma” (véase Moëd Katán 9).
Si quieres seguir aprendiendo e
ingresar a nuestro grupo de estudio escríbenos un sms al chat de la página de
Facebook o al email: kabbalahytorah7@gmail.com
Gracias por apoyar y darle continuidad al proyecto de Kabbalah y Torah en Expansión
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Comentarios
Publicar un comentario