CAMPOS Y HUERTOS CELESTIALES - 1c

CAMPOS Y HUERTOS CELESTIALES - 1c

 

Por Kabbalah y Torah en Expansión

 

Aunque generalmente se considera que ‘Ölam HatTikkún’ (“El Mundo de la Corrección”) es de un nivel inferior al ‘Ölam HatTohu’ (“El Mundo del Caos”), los huertos se relacionan en realidad con un mundo superior de Tikkún. La fuente de la capacidad espiritual necesaria para elevar las chispas del Ölam HatTohu desde ‘Los Tres Mundos Inferiores’ (Beriiiá-Ietzirá-Äsiiiá) hasta Atzilut es este mundo superior de Tikkún, que se encuentra por encima del Ölam HatTohu.

 

El profeta Malají (Malaquías) alude a esto (Malají 1:2): “Dijo HaShem: ‘Amé a Iaäkov y aborrecí a Ësav’”. Este Mundo superior de Tikkún es la fuente última del Mundo inferior de Tikkún: el ‘Ölam HaAtzilut’ (“El Mundo de la Emanación”).

 

En relación con el tiempo, HaShem creó primero el ‘Ölam HatTohu’ (“El Mundo del Caos”). El segundo versículo del relato de la Creación dice (Berreshit 1:2a): “VEHAÁRETZ  HAIETÁ  TOHU  VAVOHU - Y la Tierra estaba en un estado de caos y vacío”. Luego, HaShem reveló el Ölam HaAtzilut, como relata el siguiente versículo (Berreshit 1:3a): “VAIIÓMER  ELO-HIM  IEHI-OR - Y dijo Di-s: sea la luz”. Antes del inicio del proceso de creación, en lo más profundo de la Esencia de HaShem, existe el Mundo supremo de Tikkún. Allí, el deseo más sincero de HaShem es ‘Ölam HatTikkún’ (“un mundo perfecto”).  

 

Esta es, pues, la explicación definitiva de la identificación que el Arí (Rabbí Itzjak Luria) hace de los huertos como el Ölam HatTikkún. En realidad, se refería al mundo supremo de Tikkún. Se requiere un largo período de tiempo para que se obtengan los frutos de esta labor.

 

Este largo período de espera se declara en la Torá: “Y esperasteis muchos días” (Devarim 1:46a). Así como el fruto físico requiere mucho tiempo, también lo requieren los frutos espirituales definitivos. Por eso, su revelación solo ocurrirá en ‘Iemot HamMashíaj’ (“Los Días del Mesías”).

 

FRUTAS SECRETAS

 

La Torá misma posee estos 2 tipos de campos: campos agrícolas y huertos. A veces se compara con el trigo y la cebada. Otras veces con frutas: vino, aceite y miel de dátiles.

 

El trigo y la cebada se refieren a la ‘Torá Niglá’ (“La Torá Revelada”) que se llama ‘Léjem’ (“pan”), como dijo el Rey Salomón: “Venid, comed de mi pan” (Mishlé 9:5a). Por otro lado, el vino, el aceite y la miel de dátil se refieren a ‘Sodot HatTorá’ (“Los Secretos de la Torá”).

 

La diferencia entre estos 2 aspectos de la Torá puede comprenderse a partir del Zóhar, que se refiere a la ‘Torá Niglá’ (“La Torá Revelada”) como ‘Ëtz HadDaät Tov VarRá’ (“El Árbol del Bien y del Mal”). Esto es similar a Los Tres Mundos Inferiores: Beriiiá, Ietzirá y Äsiiiá; en estos Mundos existe división. Esto no ocurre en los Secretos de la Torá, ‘Penimiiiut HatTorá’ (“la interioridad de la Torá”), donde no existen argumentos ni división de opiniones.

 

La Torá Revelada incluye el Talmud y la ‘Halajá’ (“El Código de la Ley Judía”), y contiene complejos argumentos legales entre los Jajamim en su intento de discernir la definición correcta de la Ley. En contraste, en los Secretos de la Torá -Kabbalá y Jasidut- los conceptos místicos se desarrollan de manera directa.

 

Para obtener los Secretos de la Torá, primero se debe experimentar una lucha personal y una autoanulación mayor que al estudiar la Torá Revelada. El Talmud advierte: “Los Secretos de la Torá solo se revelan a quienes tienen ansiedad interior”. Sin embargo, después de que el individuo haya alcanzado la perfección en el cumplimiento de las ‘Mitzvot’ (“Mandamientos”) y su propio refinamiento personal, la ‘Shejiná’ (Presencia Divina) “habla” desde su garganta. Una vez alcanzado este nivel, ya no es necesario seguir luchando.

 

La diferencia entre ‘Niglé HatTorá’ (“La Torá Revelada”) y ‘Nistar HatTorá’ (“La Torá Oculta”) se corresponde con la diferencia entre el grano y la fruta. Respecto al trigo, los Jajamim preguntaron: “¿Y acaso la gente come el trigo tal como se encuentra en los campos?”. Se requiere esfuerzo para que el trigo sea apto para el consumo humano. Esto no ocurre con la fruta. Generalmente, en cuanto la fruta madura en el árbol, se puede comer.

 

El trigo simboliza ‘Sheloshet HaÖlamot HatTajtonim’ (“Los Tres Mundos Inferiores”): Beriiiá, Ietzirá y Äsiiiá. En estos Ölamot, incluso después de la purificación, se requiere más trabajo. Esto no ocurre con las frutas. Las frutas aluden a la rectificación en el Ölam HaAtzilut; una vez perfeccionadas, no es necesario esforzarse más.

 

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