AÑO NUEVO DE ALEGRÍA
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AÑO NUEVO DE ALEGRÍA
Por Kabbalah y Torah en Expansión
El día 15 del mes hebreo de Shevat,
Tu BiShevat, es el “Año Nuevo de los Árboles”. Por ello, es costumbre
universalmente aceptada comer fruta, especialmente aquella por la que ‘Éretz
Israel’ (“La Tierra de Israel”) es alabada, como se menciona en el versículo (Devarim
8:8):
ÉRETZ JITTÁ USEÖRÁ VEGUÉFEN UTE´ENÁ VERRIMMÓN ÉRETZ-ZET SHÉMEN UDEVASH
“Una tierra de trigo y cebada, y
vid; e higos y granadas, tierra de aceite de oliva y miel (de dátiles)”.
Dado que el orden de las palabras en
la Torá es importante, es evidente que el trigo y la cebada son más importantes
que los demás frutos. De hecho, según la Halajá, ante la presencia de varios de
estos frutos, es preferible bendecir primero el que aparece primero en el
versículo. La diferencia simple y obvia entre el trigo y la cebada y los demás
frutos radica en que el trigo y la cebada son alimentos de sustento, mientras
que los frutos son más para el placer (es decir, el postre). Por lo tanto, la
enseñanza clara es que el Año Nuevo de los Árboles está vinculado de alguna
manera importante al placer.
Para entender esto, necesitamos
saber que un árbol representa el brote y el crecimiento en la vida de una
persona. Antes de comenzar, somos como una roca, inanimados. Desde ahí brotamos
al nivel de algo que crece, como una planta. Luego pasamos a un nivel superior,
a algo que realmente vive, como un animal, y de ahí al nivel de una persona, en
hebreo ‘Adam’, como en el versículo ‘Eddammé Le´Ëlion’ (Ieshaäiahu 14:14), un
ser que se asemeja a HaShem.
Ahora, cuando llega el Año Nuevo de
los Árboles, con sus conceptos de frutos (placer) y brotes (es decir, el
comienzo del servicio de una persona a HaShem), cuando la savia del árbol
apenas comienza a ascender, debemos aprender la siguiente lección: incluso el
comienzo de los esfuerzos de una persona, como emprender una nueva Mitzvá u
otra actividad, debe incluir no solo lo básico (trigo y cebada), ¡sino que
también debe hacerse con placer (fruto)! No basta con hacer algo, ya sea una Mitzvá
o alguna actividad secular, de forma mecánica o incluso correcta y honesta.
Debe hacerse con la ‘Kavvaná Nejoná’ (“intención adecuada”), contemplación e
interés vivo. Lo que HaShem espera de nosotros es que hagamos todo lo posible
con placer, la fuerza más poderosa que tiene una persona y que incluso controla
todas las demás. El placer puede convertir incluso un evento aparentemente
negativo en uno positivo.
Podría pensarse que, al ser el
comienzo, basta con usar las habilidades básicas y reservar el interés y el
placer para cuando se alcance un nivel superior. Pero no es así. Desde el
principio, debe hacerse de forma completa, y esto influirá en el progreso.
¿Cómo podemos aplicar esto a cada
día de nuestra vida? Esta idea de comenzar algo de forma positiva y placentera
está relacionada incluso con el momento en que despertamos por la mañana.
Mientras dormimos, somos como seres inanimados. Al despertar, entramos
inmediatamente en un estado de crecimiento y desarrollo. Si desde ese primer
instante nos decimos a nosotros mismos que queremos hacerlo bien, descubriremos
que incluso las primeras palabras que pronunciamos, ‘Modé Aní’ (“yo agradezco”),
surgen con placer.
Seamos aún más claros. Es fácil
imaginar a una persona despertando por la mañana y pensando: “¿Por qué me estoy
volviendo loco intentando alcanzar niveles que ni siquiera me corresponden?
Acabo de despertar. Cualquier oración que diga, aunque solo sea pronunciar las
palabras, es más que suficiente. Más tarde, cuando esté despierto y activo,
será el momento de meditar sobre las cosas importantes”. ¡NO! Recordar que
incluso al despertar, HaShem está ahí observándote y se preocupa por cómo te
comportas, te brindará un gran placer. ¿Cómo? Cuando pensamos en el nivel en el
que realmente nos encontramos y nos damos cuenta de que ‘Mélej Maljé HamMelajim’
(“el Rey de reyes”) deja de lado todos sus asuntos importantes y está ahí
observándonos, ¿acaso hay mayor placer que ese?
Lo principal es actuar. No hay mejor
momento que ‘Tu BiShevat’ para que cada uno de nosotros decida empezar a
disfrutar de todo lo que hacemos. Y así atraeremos las mayores ‘Berajot’ (“Bendiciones”)
en todas nuestras actividades, de modo que incluso las tareas más básicas
(cultivo de trigo y cebada) se realicen con alegría durante todo el año. Y esto
acelerará la mayor alegría de todas: ‘Biat HamMashíaj’ (“la venida de Mesías”)
y ‘HagGueul´lá HashShelemá’ (“la redención final”).
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