HUESOS DE LOS TZADDIKIM
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HUESOS DE LOS TZADDIKIM
Por Kabbalah y Torah en Expansión
¿Quién fue más grande que Iosef
HaTzaddik’ (José el Justo), quien estaba conectado a ‘Éretz Israel’ (“La Tierra
de Israel”) con las características de Tzaddik (es decir, Iesod) y ‘Tzédek’ (“justicia”)
y nunca estuvo bajo el control del ‘Rúaj Raä’ (espíritu maligno)? A pesar de
eso, dado que su alma lo abandonó fuera de Éretz Israel, no quiso entrar en Éretz
Israel hasta que su carne se descompusiera y solo quedaran huesos. Pues las
fuerzas del mal solo pueden adherirse a la carne y la sangre, incluso de los ‘Reshaïm’
(“malvados”). Cuánto más con respecto a los ‘Tzaddikim’ (“personas justas”) en
su muerte.
De igual manera, todos aquellos que
viven ‘Jutz LaÁretz’ (“fuera de la Tierra de Israel”), incluso si son grandes Tzaddikim
como Iosef, estarían mejor viviendo en Éretz Israel. Si no vienen a vivir [en
Israel], está prohibido traer sus cuerpos a Éretz Israel póstumamente, hasta
que su carne se haya descompuesto y solo queden huesos. Al traer huesos, no se
aplica el versículo (Irmiahu 2:7): “Pero vinisteis y contaminasteis mi tierra”.
Se aplica, en cambio, a los huesos que se traen con carne. Pues después de que
la carne se descompone, HaShem insufla un espíritu que expulsa cualquier fuerza
maligna, pues HaShem tiene compasión de la tierra. Todo esto está escrito en el
Zóhar (Parashá Terumá).
Sin embargo, a pesar de la
explicación anterior, nos queda una pregunta importante. De ser así, ¿por qué
nuestro patriarca Iaäkov, ordenó que sus hijos trajeran su cuerpo entero para
ser enterrado, en lugar de los huesos de Iosef? La respuesta es que Iaäkov era
único; nadie que existiera jamás podría compararse con él, pues era completo en
todos los aspectos de la vida. Sus 12 hijos y las 70 almas eran exactamente
paralelos a ‘Merkavat HashShejiná’ (“La Carroza de la Presencia Divina). Por
eso les ordenó que nadie, aparte de sus hijos, tocara su ataúd, para que ningún
espíritu de impureza descendiera sobre él. (Berreshit Rabbá 100:2).
¿Y cómo alcanzó este nivel? La
respuesta se basa en lo siguiente: Avraham, Itzjak y todos los demás Tzaddikim
no habían perfeccionado el caos resultante del pecado de Adam, excepto en forma
parcial (correspondiente a una extremidad o partes del cuerpo), mientras que Iaäkov
rectificó todo el cuerpo [del pecado de Adam]. Toda su esencia fue purificada
de cualquier fuerza de impureza. La putrefacción de la “Serpiente” primordial
fue expulsada de él, manifestada al obtener la bendición [de Itzjak] y el rito
de nacimiento [de Ësav], y subyugó al Ángel de la Muerte (como se menciona en
la Parashá Toledot). Por lo tanto, el espíritu del mal y la impureza de la “Serpiente”
primordial fueron completamente eliminados de él. Es por eso que no tenía miedo
en absoluto.
Otra prueba explicada en el Zóhar es
que tanto para los Tzaddikim como para los Reshaïm, la descomposición de la
carne es beneficiosa. Pues el individuo no merecerá entrar en su propio dominio
hasta que su cuerpo físico se desintegre. Esto plantea la pregunta de por qué Iosef
ordenó que Iaäkov fuera embalsamado. Sin embargo, con lo mencionado
anteriormente no hay problema, pues Iaäkov no necesitaba que su carne se
descompusiera; al contrario, debía permanecer totalmente intacto, pues
encarnaba la santidad prístina, absoluta y completa.
Sepan que todo el pecado de Adam, la
existencia física, sus acciones y placeres, proviene de ‘HanNajash HadKadmoní’
(“La Serpiente primordial”). Pues a través del Pecado, se volvieron físicos,
después de ser espirituales con una conexión intelectual con la sabiduría de
HaShem. Por lo tanto, una persona sabia que rechaza toda lujuria y solo
disfruta de lo material, lo estrictamente necesario [sin intención de
placeres], no se verá afectada por la impureza física ni por las dolencias de
la naturaleza física. La única causa de su muerte proviene del veneno de la “Serpiente”,
que le fue transferido desde el pecado de Adam, no de sus propias deficiencias.
Sin embargo, quienes se entregan a los placeres de este mundo y sus lujurias
aumentan el veneno de la “Serpiente”. Es como si renovaran en su interior el
pecado de Adam. Por lo tanto, mueren su propia muerte.
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