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Por Kabbalah y Torah en Expansión
“Escuchad la palabra de HaShem”.
Amantes del intelecto, artífices de la reverencia, huid de Keziv hasta Amaná.
Estos conceptos son propios de las mesas de los reyes: ‘¿Quiénes son los reyes?
Los sabios’. Pues pronunciaré palabras conmovedoras y daré a conocer la
veracidad de las verdaderas palabras, basadas en los fundamentos de las
confiables enseñanzas cabalísticas emanadas de la boca del “arca del testimonio
fiel”, “grande de luz bíblica”, “el revelador de grandes profundidades”, “el
gran, venerado, justo y maravilloso rabino”, “como un ángel de HaShem”: Rabbí
Itzjak Luria, conocido como el Arí. Y de su sucesor, el padre de la sabiduría,
quien cumplió su misión como el fiel discípulo “Aquel que emana la luz divina”,
el venerado Rabbí Jaiim Vital, de bendita memoria. Mis palabras fluirán con la
armonía y la dicha de ambos. “Inclinad vuestro oído y venid a mí, escuchad y
vivirá vuestra alma” (Ieshaäiahu 55:3a) con las palabras del Arí sobre la
grandeza de la Tierra de Israel. Desde sus confines veréis visiones de HaShem.
Pues, ¿acaso no se basan sus palabras en el pasaje del Sagrado Zóhar: “En el firmamento
sobre ‘Éretz Israel’ (“La Tierra de Israel”) existe un portal llamado Guevilón;
debajo de él hay otros 70 portales con 70 guardianes a una distancia de 2000
codos, y no se acercan al portal principal. Guevilón se extiende hacia arriba
hasta alcanzar el Trono Divino. Desde ese portal hacia todas las direcciones,
hasta las puertas que se abren, se conoce como Magdón, donde yace el límite del
firmamento de la Tierra de Israel”.
El Arí explica que en el centro de
esta puerta y abertura, alineada con Éretz Israel, hay una gran abertura.
Alrededor de esta abertura hay 70 aberturas de las cuales las 70 Naciones del Mundo
reciben su sustento (que es solo una fracción de la influencia divina que fluye
de esa gran puerta). En esa misma puerta hay una cortina sagrada que impide que
las fuerzas de ‘Sitrá Ajará’ (“El Otro Lado”) se nutran de la afluencia, como
se menciona en el Zóhar (Terumá 141a). Esta cortina es también una vestidura,
pues, al ser sagrada, su santidad no se revela en nuestro tiempo.
La abertura se encuentra en el
centro del firmamento y, por consiguiente, influye en la tierra que se
encuentra debajo. Sin embargo, existe otra cortina que funciona como medida
preventiva, para que Sitrá Ajará no pueda entrar en Éretz Israel.
Esta entrada se alinea con el centro
de todos los firmamentos hasta alcanzar el nivel de Iesod de Maljut, el punto
sagrado esencial de todos los reinos hasta el Trono Sagrado; este es el camino
que todas las almas, al dormir y orar, utilizan para ascender. Si bien el Zóhar
afirma en otro lugar que “las oraciones ascienden hacia el este y el oeste”,
esto se refiere a la ascensión a través del espacio aéreo hasta que todas
confluyen bajo este portal. Estos firmamentos son inmóviles; son permanentes,
por lo que sus aberturas están constantemente alineadas directamente sobre Éretz
Israel. Sin embargo, los cuerpos celestes sí giran dentro de los firmamentos.
Descubrimos que nuestro significado
de “firmamento permanente” se refiere a aquel en el que existe ese portal.
Cuando hablamos de cuerpos en rotación, la rotación la realizan los cuerpos, no
el firmamento. Rabbí Ishmaël y Eliëzer no se centran en la órbita, sino en la
estrella que la sigue. Pues afirmaron: “La fuerza astrológica zodiacal
planetaria tiene un ciclo, no el firmamento”. La órbita y el planeta en su
trayectoria se denominan simplemente planeta. El planeta es el punto de la
órbita, su esencia. La órbita misma está relacionada con el aspecto del “Secreto
de los ‘Ïggulim’ (“círculos”) de cada Mundo.
Rabbí Jaiim Vital, de bendita
memoria, escribió: “Sabed que Éretz Israel se encuentra en el centro del mundo
(la civilización). Correspondiente a ella, en el firmamento, en su centro, hay
una gran abertura del tamaño de la tierra de Israel. Se llama Guevilón. Desde
esa abertura hacia abajo hay otras 70 puertas, sumando un total de 71, que
corresponden a los 71 rabinos principales del Sanhedrín. Estas 71 puertas se
conocen como ‘SHAÄRÉ TZÉDEK’ (“Puertas de la Justicia”), y son puertas
sagradas, pues no pertenecen a las Naciones del Mundo. Rodeando estas puertas
hay un espacio que mide 2000 codos [un codo es una medida equivalente al ancho
de una mano] en cada dirección, punto en el cual terminan los límites de ese
firmamento. Estos 2000 codos son la raíz de la prescripción rabínica de los
límites de la ciudad”. Al final de este firmamento hay una puerta que cierra el
firmamento sobre la Tierra de Israel; es abierta y cerrada por ‘HKBH’ (El Santo
Bendito Sea). El nombre de esta puerta es Magdón.
Cuando Iehoshuä (Josué) entró en la
Tierra de Israel, pasó por esta puerta y estableció una de las bendiciones del
‘Birkat HamMazón’ (“la bendición después de comer”), conocida como ‘HazZán’,
que concluye con “ÄL HAÁRETZ VEÄL
HAMMAZÓN - sobre la tierra y el sustento”. La ‘Guimmatriiiá (“valor
numérico”) de המזון ‘HamMazón’ (“el sustento”) (108) equivale a Magdón. Este es el
secreto del versículo (Mishlé 18:10): “El Nombre de HaShem es ‘MIGDAL-ÖZ’ (“Torre
Fuerte”), a ella corre el justo y está a salvo”. Las 3 últimas letras iniciales
forman la palabra צבי
‘Tzeví’ (“ciervo”). Esto implica que la Torre Fuerte se llama “La
Tierra del Ciervo”, dentro de la cual mora el Nombre de HaShem, que es la ‘Shejiná’
(Presencia Divina), que generalmente connota un aspecto femenino. Y con él
correrá Iesod (“fundamento”), que se llama ‘Tzaddik’ (“persona justa”), a
través de la abertura y puerta conocida como גבילון מגדון Guevilón Magdón, cuya
Guimmatriiiá (204) es igual al valor de צדיק ‘Tzaddik (204). Ese es el secreto del versículo (Tehil´lim 118:20):
ZE-HASHSHÁÄR LAADO-NAI
TZADDIKIM IAVOU VO
“Esta es la puerta de HaShem; los
justos entrarán por ella”.
A través de estas 71 puertas se
nutren los habitantes de la Tierra de Israel. Corresponden a las 70 almas de la
casa de Iaäkov. El secreto reside en que corresponden a las 70 ramas del ‘Ëtz
HaJaiim’ (“El Árbol de la Vida”). Por lo tanto, cada rama tiene su propia
puerta, y no todos los ‘Bené Israel’ (Hijos de Israel) se sustentan a través de
una sola. La abertura más central se encuentra frente a la Shejiná, a la que se
hace referencia como “En ella morará la justicia”, mientras que las 70
restantes se denominan ‘SHAÄRÉ TZÉDEK’ (“Puertas de la Justicia”).
Alrededor de estas puertas se
extiende un espacio de 2000 codos en cada dirección. En ese punto terminan los
límites del firmamento de Éretz Israel. Allí moran los 70 soberanos, cada uno a
cargo de una puerta diferente. Obtienen sustento para sus países de los vestigios
de la influencia que recibe Éretz Israel, pero ellos (estos soberanos) no se
acercan a las puertas mismas. El resto del firmamento termina en 70 franjas, y
cada potencia gobernante controla la franja correspondiente a su país. El
firmamento que corresponde a Éretz Israel y todas sus extensiones es un solo
firmamento, pero el espacio aéreo directamente sobre la Tierra de Israel está
rodeado por esas 70 puertas. Lo mismo ocurre con los 10 niveles de cielos hasta
el Trono Divino. Siendo así, existe un canal directo abierto entre la tierra y
el Trono de HaShem. Esto facilita la comprensión del versículo que dice: “Los
ojos de HaShem tu Di-s están siempre sobre ella, desde el principio hasta el
fin del año” (Devarim 11:12). Esto implica que sobre Israel no hay ninguna
barrera que separe a HaShem de nosotros. A través de este mismo canal ascendía
el ‘Ketóret’ (“incienso”), así como el aroma de todos los demás sacrificios que
se ofrecían en el Templo Sagrado (lo que propició su pronta reconstrucción).
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