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Por Kabbalah y Torah en Expansión
Rosh HaShaná se conoce como “la
festividad en la que la luna nueva se oculta” (Rosh HaShaná 8a) y no se ve. En
un contexto espiritual, esto significa que la Sefirá de Maljut [representada en
la Kabbalá por la luna], la luz que anima los mundos y los seres creados, se
oculta y se retira a su fuente.
Posteriormente, mediante el sonido
del Shofar y las ‘Tefil´lot’ (“oraciones”), se genera una luz nueva y superior,
de un rango aún más elevado en la esfera de ‘Jojmá Ëlioná’ (“La Sabiduría Superior”),
que irradia hacia ‘Éretz Ëlioná’ (“La Tierra Superior”) y a quienes la habitan,
es decir, hacia todos los Mundos Superiores e inferiores que reciben su
vitalidad de ella, es decir, de la ‘Or En Sof’ (“Luz Infinita”), y de la Jojmá
[de HaShem] que está investida en ella, es decir, en “la Tierra Superior”; esto
es como está escrito (Tehil´lim 36:10):
KI-ÏMMEJA MEKOR
JAIIM BEOREJÁ NIRE-OR
“Porque contigo está el manantial de
la vida; en Tu luz veremos la luz”.
La Jojmá Suprema, que es la fuente
de la vida, está ‘ÏMMEJA’ (“contigo”), es decir, anulada y unificada con el ‘En
Sof’ (Infinito); ‘BEOREJÁ’ (“en Tu luz”) - es decir, en la luz que irradia
desde Jojmá hacia “la Tierra Superior” - ‘NIRE-OR’ (“veremos la luz”),
refiriéndose a la luz que desciende de la Tierra Superior e ilumina a todos los
seres creados que reciben su vitalidad de ella.
Esto se refiere a la luz que irradia
desde la Jojmá Suprema, ‘MEKOR’ (“el manantial”), y, como saben los eruditos de
la Sabiduría Oculta, es decir, el Árbol de la Vida, cada Rosh HaShaná tiene
lugar la Nesirá, y [la Sefirá de Maljut] recibe nuevos ‘Mojín’ (“niveles de
conciencia”) más sublimes, y así sucesivamente.
Este es un tema cabalístico sobre la
“reconstrucción” de la Sefirá de Maljut que tiene lugar cada Rosh HaShaná. El
paradigma de esta secuencia es el sueño profundo que HaShem infundió en Adam el
día de su creación (véase Berreshit 2:21), que tuvo lugar el día de Rosh HaShaná,
y la posterior ‘Nesirá’ (“escisión”) de la costilla de la que se formó Javvá (Eva).
La Kabbalá explica que Adam es un
eco terrestre del ‘Adam Ëlión’ (“Hombre Supremo”), es decir, el grupo de Sefirot
conocido colectivamente como Zeër Anpín del Mundo de Atzilut. ‘Tardemá’ (“el
sueño profundo”) alude a la retirada de los ‘Mojín’ (“atributos intelectuales
supremos”), de Zeër Anpín [tal como el intelecto del hombre se retira durante
el sueño]. Los nuevos y más sublimes Mojín que descienden entonces hacia Maljut
son muy superiores a los Mojín que Maljut había recibido previamente de Zeër
Anpín.
De manera muy específica, esto
ocurre a diario. Cada ‘Tefil´lá’ (“oración”) matutina evoca Mojín más sublimes,
que no son los Mojin originales que se retiraron tras la Tefil´lá del día
anterior, sino Mojín más sublimes.
En términos generales, con respecto
al mundo como un todo durante los 6000 años [de existencia del mundo], esto
ocurre cada Rosh HaShaná [y no sólo con respecto a la obtención diaria de
nuevos Mojín durante la Tefil´lá tal como lo experimenta un hombre individual].
Y este es el significado del
versículo citado: “TAMID ËNÉ ADO-NAI
ELO-HEJA BAH - Los ojos de HaShem
tu Di-s están siempre sobre ella”, pues ‘Ëné’ (“ojos”) es un epíteto para la
emanación y la radiación de la luz de Jojmá, razón por la cual a los ‘Jajamim’
(sabios) se les llama ‘Ëné HaËdá’ (“los ojos de la congregación”) (véase
Bamidbar 15:24), pues están iluminados por la luz de Jojmá, conocida con el
término ‘Ëné’ (“ojos”). Y este también es el significado de la enseñanza (Bavá
Batrá 158b): “AVVERÁ DE´ÉRETZ ISRAEL
MAJKIM - El aire de la Tierra de Israel hace a uno sabio”, pues la
Tierra de Israel también está iluminada por Jojmá.
Como se dijo anteriormente: “Los
ojos de HaShem tu Di-s están siempre sobre ella” se refiere a una iluminación
constante por parte de Jojmá.
Ahora bien, esta radiación y eflujo,
aunque continuos, no se encuentran en el mismo plano y nivel desde el principio
del mundo. Más bien, cada año surge una luz nueva y superior, porque la luz que
se generó y brilló en este Rosh HaShaná se retira a su fuente en la víspera del
siguiente Rosh HaShaná.
Esto nos permite comprender el
versículo que dice que: “Los ojos de HaShem” están sobre la Tierra “desde el
principio del año hasta el fin del año” solamente.
El versículo no dice que estén allí
“eternamente”, pues el eflujo que desciende en Rosh HaShaná dura sólo hasta el
final del año, momento en el que se retira y da paso al descenso de una luz
nueva y más sublime.
Y es por eso que la palabra para מרשית ‘MERRESHIT’ (“desde el principio”) está escrita sin ‘Álef’: alude
al retiro de la luz, significado por la א ‘Álef’, que se retira en la noche de Rosh HaShaná (ver Zóhar 2:34a).
En ese momento el elemento más
interno de la vitalidad del mundo se encuentra en un estado de retraimiento
debido al “ascenso de Maljut”, es decir, el núcleo más interno de Maljut se
encuentra entonces en un estado de elevación y retraimiento.
Esto dura hasta después del toque
del Shofar, cuando desciende una luz nueva y más sublime que nunca ha brillado
desde el principio del mundo. Se reviste y se oculta en la Tierra Superior, que
está arriba -es decir, en Maljut de Atzilut, la fuente de todos los Mundos y
seres creados- y en la Tierra Superior, que está abajo, en la Tierra de Israel.
Porque la luz que anima este mundo
pasa primero por la Tierra Santa, y desde allí se difunde por todo el mundo.
Esto es para animar todos los Mundos
durante ese año. Sin embargo, su manifestación depende de las acciones de los
que están abajo, de sus méritos y penitencia durante ‘Äseret Iemé Teshuvá’ (“Los Diez Días de Arrepentimiento”).
Porque la luz quedó oculta en la
Tierra Superior arriba y abajo, para que pudiera seguir descendiendo y
revelarse su fuerza vital creativa al mundo y a todos los seres creados.
En resumen, la Luz Divina que emana
de la Sefirá de Jojmá en el ‘Ölam HaAtzilut’ (“El Mundo de la Emanación”) y que
irradia en ‘Éretz Israel’ (“La Tierra de Israel”) a lo largo del año, aumenta
anualmente tanto en cantidad como en calidad. De igual manera, la ‘Tzedaká’ (“caridad”)
otorgada a la Tierra Santa debe incrementarse cada año, tanto cuantitativa como
cualitativamente.
La conclusión de la carta anterior
deja claro que esta iniciativa mortal tiene un impacto en la revelación de esta
luz: la revelación cada vez mayor de la luz que desciende en forma oculta
depende de las contribuciones cada vez mayores de Tzedaká dadas por el bien de Éretz
Israel.
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