SHEVIRAT HAKKELIM - La ruptura de las vasijas

SHEVIRAT HAKKELIM - “La ruptura de las vasijas”

 

Por Kabbalah y Torah en Expansión

 

‘Shevirat HakKelim’ (“La ruptura de las vasijas”) del ‘Ölam HatTohu’ (“El Mundo del Caos”) es el concepto clave para explicar el problema básico de la diversidad y multiplicidad en la Creación, así como el origen del mal y es un componente central en el sistema de la Kabbalá Luriánica, donde recibe una exposición completa.

 

El concepto de Shevirat HakKelim está vinculado con el relato místico de los 8 reyes “que reinaron en la tierra de Edom, antes de que rey alguno reinara sobre los Hijos de Israel” (Berreshit 36:31) y el relato Midráshico de la construcción y destrucción de los Mundos Primordiales (Berreshit Rabbá 3:7, 9:1). Si bien la idea de Shevirat HakKelim también se encuentra en varias secciones del Zóhar (en Sifrá DiTzeniütá, Idderá Rabbá e Idderá Zutá), ​​el concepto y sus ramificaciones son muy difíciles de comprender allí sin la explicación completa del tema en los escritos del Arí (Rabbí Itzjak Luria).

 

El Arí explica que cuando surgió en la Voluntad Divina la creación del Mundo Finito, el primer paso fue “retirar” u ocultar la ‘Or En Sof’ (Luz Infinita) en el proceso conocido como ‘Tzimtzum HarRishón’ (“la primera restricción”). El primer “Mundo” (“plano de existencia”) que surgió después del ‘Tzimtzum’ se llama Adam Kadmón. Pero aunque Adam Kadmón es un mundo Post-Tzimtzum, sigue siendo un “Metamundo”, por así decirlo: indefinido, unificado y que trasciende el tiempo, compuesto por un único pensamiento primordial trascendente.

 

La existencia del Mundo Finito tal como lo conocemos y como lo dispuso HaShem, aún no es posible en Adam Kadmón debido a su estado extremadamente elevado. Para que existiera un ‘Ölam Sofí’ (“Mundo Finito”), la luz en Adam Kadmón tuvo que atravesar varias etapas adicionales de contracción cuantitativa y descenso. En una de estas etapas de descenso, uno de los diversos tipos de luz emitidos por Adam Kadmón se manifiesta como 10 cualidades o atributos individuales que actúan como puntos de luz separados e independientes, o cuantos de energía. Técnicamente, esto se denomina ‘Or HaEnáim’ (“luz emitida por los ojos”) de Adam Kadmón. Este término metafórico significa un descenso desde un nivel interno y esencial a un nivel externo “sensorial”, donde el haz de luz se refracta en cuantos discretos. Cada uno de estos puntos es una concentración de luz extremadamente poderosa (el nivel de Kéter de cada una de las Sefirot resultantes) a medida que desciende desde Adam Kadmón. Estas Sefirot componen el ‘Ölam HatTohu’ (“El Mundo del Caos”).

 

El primer ‘Ölam’ (“Mundo”) fuera de Adam Kadmón se llama ‘Äkuddim’ (“aglutinados”). En él se encuentra el primer desarrollo de un ‘Kelí’ (“vasija”), de modo que 10 grados de luz se unen (en hebreo, ‘Äkuddim’) en un solo Kelí.

 

La existencia de vasijas [para las luces que emanaron de Adam Kadmón] comienza solo en el ‘Ölam HaÄkuddim’ (“El Mundo de la Unión o Ligazón”), en el que solo hay un ‘Kelí HakKelalí’ (“vasija general”) para las 10 ‘Orot’ (luces), y más abajo. Posteriormente, se emanó el Mundo de Nikuddim [otro nombre para Tohu], en el que se formaron 10 ‘Kelim’ (“vasijas”) para las 10 ‘Orot’ (luces). Todas ellas eran el aspecto de Kéter de las 10 Sefirot, de modo que había 10 luces de Kéter de las 10 Sefirot. Cada una de estas 10 luces de Kéter tenía un ‘Kelí Peratí’ (“vasija individual”). Las 9 partes restantes de las luces [es decir, Jojmá, Biná, Jésed, Guevurá, etc.] en cada una de las Sefirot se incorporaron dentro de la luz de Kéter de cada una de las Sefirot. Por esta razón, se las conoce como 10 Nekuddot, que significa “puntos” individuales de luz, en lugar de 10 Sefirot completas... Ahora bien, estas 10 Sefirot fueron emanadas de tal manera que estaban situadas una sobre la otra.

 

El hecho de que las Sefirot de Tohu estuvieran situadas una sobre otra en una sola línea indica que actúan como entidades independientes, a diferencia de la disposición de las Sefirot en el ‘Ölam HatTikkún’ (“El Mundo de la Corrección”), donde se disponen en tríadas armoniosas. Así, cada Sefirá de Tohu existía como un feudo autónomo, por así decirlo, independiente e incluso en oposición a las demás. Además, cada Sefirá de Tohu es la manifestación de un aspecto absoluto y esencial de la luz de Adam Kadmón (el nivel de Kéter de cada tipo de luz).

 

Además, los propios ‘Kelim’ (“recipientes”) se encontraban en un estado de ‘Katnut’ (“inmadurez”) y, por tanto, no podían contener la intensa luz que los inundaba.

 

Solo el aspecto Maljut de las 7 Sefirot fue emanado… y por lo tanto se les llamó Nekuddot, pues Nekuddá y Maljut son sinónimos. Además, no solo se encontraban [en un estado de inmadurez], sino que incluso en este estado no estaban revestidas una dentro de la otra, ni unidas como una unidad. Tampoco estaban divididas en conjuntos, [a saber,] de bondad en el conjunto derecho, severidad en el conjunto izquierdo y la mitigación entre ellas en el conjunto medio [como en Tikkún].

 

Debido a la intensidad y exclusividad de las ‘Orot’ (“luces”) y a la incapacidad de sus ‘Kelim’ (“vasijas”) para contenerlas, los Kelim de las Sefirot inferiores de Tohu se rompieron y las luces que contenían permanecieron en la superficie. Los fragmentos de estos Kelim cayeron entonces a niveles inferiores, siendo absorbidos por los diversos Mundos por debajo del ‘Ölam HatTohu’ (“El Mundo del Caos”).

 

Dado que las luces de estos 10 Nekuddot eran tan intensas y poderosas… los [Kelim] no tenían la capacidad de contenerlas y los Kelim “murieron”, es decir, descendieron al nivel que ahora se llama ‘Ölam HabBeriiiá’ (“El Mundo de la Creación”). Este descenso fue su fin. Pero esto solo se refería a las 7 Nekuddot inferiores, mientras que los 3 Kelim superiores tenían la capacidad de contener las luces designadas para ellas y no murieron… Las vasijas de las 7 Nekuddot inferiores descendieron al Mundo de Beriiiá… pero sus luces permanecieron arriba, expuestas, sin ‘Kelim’ (“vasijas”).

 

Las Escrituras insinúan este proceso al describir a los sucesivos reyes de Edom (Berreshit 36:31-39): “Estos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes de que rey alguno reinara sobre los Hijos de Israel: Bela, hijo de Beör, se convirtió en rey… Murió y fue sucedido como rey por Iovav hijo de Zéraj … Iovav murió, y fue sucedido como rey por Jusham… Jusham murió, y fue sucedido por… etc.”. El Arí explicó que esto se refiere a las Sefirot de Tohu, cada una de las cuales gobierna exclusivamente, y luego se destruye y “muere”.

 

Así, Tohu era una forma primordial de existencia que “fue creada para ser destruida, y destruida para ser reconstruida” en una forma superior. El orden de creación que siguió a la desintegración del ‘Ölam HatTohu’ (“El Mundo del Caos”) se denomina ‘Ölam HatTikkún’ (“El Mundo de la Corrección”). Con respecto a Tikkún, la Torá afirma (Berreshit 1:31): “Y vio Di-s todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”. En palabras del Midrash (Berreshit Rabbá 3:7; 9:2), como lo explica el Arí, “estos Me agradan” se refiere a las Sefirot de Tikkún, mientras que las Sefirot de Tohu “no Me agradan”.

 

Las Sefirot de Tikkún fueron emanadas de tal manera que funcionan juntas de forma interdependiente y armoniosa, como Partzufim (literalmente, “rostros” - sing. ‘Partzuf’), estructuras compuestas de las Sefirot. Un Partzuf es una figura metafórica de semejanza humana, utilizada para representar la expansión de una Sefirá individual (o grupo de Sefirot) en una configuración con 10 Sefirot propias. Los Partzufim incluyen Ättik Iomín, Arij Anpín, Abbá, Immá, Zéër Anpín (ben) y Nukvá (bat). Como se mencionó, los Partzufim funcionan como sistemas simbióticos y armoniosos en lugar de las discretas, independientes y abrumadoras Nekuddot de Tohu.

 

Aunque las Sefirot de Tohu se rompieron y “murieron”, un ‘Reshimó’ (“residuo”) de las luces contenidas en las vasijas permaneció adherido a los fragmentos. El Arí se refiere a estas como ‘RaPaJ Nitzotzín’ (“288 chispas”), el número inicial de fragmentos de las vasijas que se rompieron. Todo el proceso se menciona en las Escrituras en los primeros versículos de Berreshit: “Al principio de la creación de los cielos y la tierra por parte de Di-s, cuando la tierra era ‘Tohu VaVohu’ (“sin orden y vacía”), y la oscuridad estaba sobre la superficie de las profundidades, y la soberanía de Di-s flotaba sobre la superficie de las aguas...” El Arí explica que la palabra מרחפת ‘Merrajéfet’ (“flotaba”) es en realidad una combinación de 2 palabras: מת ‘Met’ y רפח ‘Rapaj’, lo que significa que 288 fragmentos (la Guimmatriiiá de ‘RaPaJ’) habían muerto (en hebreo, ‘Met’), una alusión a la fragmentación de las vasijas de Tohu en 288 chispas iniciales.

 

Aunque los fragmentos de los ‘Kelim’ (“vasijas”) cayeron inicialmente en el Mundo de Beriiiá, al comenzar su ‘Tikkún’ (“corrección”), sus aspectos más refinados ascendieron y se absorbieron en el Mundo de Atzilut. Lo que no pudo elevarse a Atzilut permaneció en Beriiiá y se convirtió en parte integral de él. Lo que no pudo absorberse en Beriiiá descendió entonces a Ietzirá y Äsiiiá. Los aspectos de los Kelim que no pudieron absorberse ni siquiera en el reino más bajo de ‘Kedushshá’ (Santidad) se convirtieron en la vitalidad de los reinos de ‘Tumá’ (“impureza”), conocidos como Kelippot.

 

La ruptura de las Sefirot de Tohu no es casualidad ni indica una falla en el proceso creativo. Por el contrario, cumple un propósito muy específico e importante: generar un estado de separación o partición de la luz en cualidades y atributos distintos, introduciendo así diversidad y multiplicidad en la Creación. Además, la ruptura de las vasijas de Tohu permite la posibilidad del mal y da al hombre la oportunidad de elegir entre el bien (por el cual obtiene recompensa) y el mal (por el cual es castigado). Así, los atributos divinos de Jésed y Guevurá -los atributos de los cuales se derivan ‘Sajar VeÖnesh’ (recompensa y castigo”)- se revelan en el mundo, lo cual constituye uno de los propósitos principales de la Creación.

 

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