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Por Kabbalah y Torah en Expansión
Además de los numerosos grandes
eruditos y místicos asociados con Tzefat (Safed), las fuentes dan testimonio de
algunas personalidades femeninas extraordinarias que vivieron allí. A
continuación, presentamos una breve reseña de 3 de ellas.
El caso de Francesa Sará es único en
los anales de la historia judía. Se sabe que la revelación de los ‘Magguidim’ (“espíritus
angelicales”) solo se concedió a unos pocos elegidos. Por ejemplo, tales
poderes se atribuyeron a Rabbí Iosef Karo, mekubal y autor del ‘Shulján Äruj’
(“Código de la Ley Judía”). Francesa Sará, quien también vivió en Tzefat en el
siglo 16, es la única mujer conocida que poseyó un ‘Magguid’ (“entidad
espiritual o voz celestial que revela enseñanzas divinas”) para predecir el
futuro.
Se la menciona en el Libro de las
Visiones del Rajú (Rabbí Jaiim Vital) (título hebreo: HaJezionot, Ierushaláim,
1954, págs. 10-11), el principal discípulo del Arí, así como en una crónica
hebrea del siglo 17 publicada recientemente, que arroja más luz sobre su
personalidad y actividades. [El segundo título es Séfer Divré Iosef, de Iosef
Sambari, editado por Shimön Shtober, Ierushaláim, 1994, págs. 364-366]. En
ambos libros, se la describe como una mujer extremadamente sabia y justa.
En una ocasión, mandó llamar a los ‘Jajamim’
(sabios), advirtiéndoles que, a menos que declararan un día de ayuno, rezaran y
dieran ‘Tzedaká’ (“caridad”), perecerían en una plaga. Los rabinos la
obedecieron e inmediatamente decretaron un ayuno. Cuando todos estaban reunidos
el día de ayuno y uno de los rabinos se levantó para hablar, ella recibió la
revelación de que moriría 8 días después como expiación por los pecados de la ‘Kehil´lá’
(“congregación”). Exactamente 8 días después, falleció.
Un erudito de Tzefat, aunque
escéptico de sus poderes, le consultó sobre si tendría éxito en cierta empresa.
Al reconocer la veracidad de su visión, “se inclinó en homenaje a HaShem, quien
impartió su sabiduría a una mujer tan valiente”.
El Rajú señala, sin embargo, que si
bien la mayoría de sus visiones se hicieron realidad, su revelación de que Mashíaj
vendría no se materializó.
En el pasado, la mayoría de los ‘Bené
Israel’ (Hijos de Israel) de edad avanzada que emigraron a ‘Éretz Israel’ (“La
Tierra de Israel”) optaron por establecerse en Ierushaláim (Jerusalén), pero
una mujer que optó por Tzefat fue la italiana Fioretta de Módena, antepasada de
un erudito ejemplar. Su nieto, el erudito, mekubal y autor Rabbí Aharón
Berechiah de Módena (fallecido en 1639), le rindió homenaje en las
introducciones de dos de sus libros (Séder Ashmoret HabBóker Mejavurat Me´ëré
Shájar, Mantua 1624 y Maävar Iabbok, Venecia 1626). “Que mi buen nombre sea
recordado ante HaShem, escribió, “junto con el ‘Zejut’ (“mérito”) de mi abuela
materna, la piadosa Fioretta... viuda de Rabbí Shelomó de Módena”.…
Fioretta se dedicó por completo al
estudio del ‘TaNaJ’ (“Biblia Hebrea”), el ‘Talmud’ (“Ley Oral”) y las obras Halájicas,
en particular del Rambam (Maimónides), así como el Zóhar. Seguía un programa
semanal de estudio sobre cada uno de estos temas, que ella misma había
planificado.
Fioretta crio a su nieto y fue
responsable de su educación, viajando de ciudad en ciudad en busca de los
mejores ‘Morim’ (“maestros”). Rabbí Aharón declaró que, por lo tanto, le
incumbía mostrarle el respeto que se le debía a un padre y a un maestro.
Otra mujer fascinante con una
conexión con Tzefat es la legendaria “Madame de Ludomir”. Channah Rochel
Werbemacher nació en Ludomir, Polonia, en 1815, de padres que llevaban más de 10
años sin hijos. Su padre era seguidor del maestro jasídico Reb Mottele de
Chernóbil. Desde muy joven, mostró una insaciable sed de conocimiento y
adquirió un amplio conocimiento del TaNaJ, la Aggadá y el ‘Musar’ (“literatura
ética”).
Cuando tenía solo 9 años, su madre
falleció. En una ocasión, mientras visitaba la tumba de su madre, sufrió una
grave enfermedad. Cuando finalmente se recuperó, se transformó. Comenzó a
cumplir también las ‘Mitzvot’ (“Mandamientos”) obligatorios solo para los
hombres, como el Tal´lit y los Tefil´lín, y dedicó su tiempo a la meditación,
el estudio y la oración. Con la herencia que recibió tras la muerte de su
padre, construyó un hermoso ‘Bet HakKéneset’ (“sinagoga”).
Multitudes acudían a ella en busca
de su consejo y bendiciones. Por modestia, les hablaba tras una puerta o un
tabique. Como un maestro jasídico, dirigía un ‘Tish’ (“mesa abierta”) las
tardes de Shabbat, donde exponía la Torá.
Posteriormente, emigró a Éretz
Israel, estableciéndose en el barrio Meá Sheärim de Ierushaláim. Caminaba todas
las mañanas hasta ‘HakKótel HamMaäraví’ (“El Muro de las Lamentaciones”) para
rezar, acompañada de muchos que deseaban recibir su ‘Berajá’ (Bendición). En la
víspera de Simjat Torá, numerosos peregrinos de Jevrón, Tzefat y Teveriá
frecuentaban su casa. Jannáh Rochel mostró un interés constante por la vida
judía en Tzefat, e incluso abandonó Ierushaláim por su causa durante varios
años. Falleció en Ierushaláim en 1892. Se publicó una novela basada en su vida
(“La llamaban Rebbe”, Gershon Winkler, New York; Judaica Press, 1991).
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