HA LLEGADO EL MOMENTO

HA LLEGADO EL MOMENTO

 

Por Kabbalah y Torah en Expansión

 

Es necesario que la persona se involucre con la Torá y las ‘Mitzvot’ (“Mandamientos”) con intención para recibir la luz del Rúaj según su capacidad. Asimismo, es necesario que la persona aborde el aspecto más profundo de la Torá según su capacidad para recibir la luz de la Neshamá a su nivel. Lo mismo se aplica a la comprensión de las razones de las Mitzvot; ni siquiera la más mínima luz en la realidad de la santidad puede completarse sin su participación.

 

Desde aquí comprenderás la naturaleza de la sequedad y la oscuridad que se encuentran en el judaísmo de nuestra generación. No había nada parecido en absoluto en generaciones anteriores. Esto se debe a que incluso aquellas personas que toman su vida religiosa en serio han abandonado el estudio de los secretos de la Torá, es decir, la Kabbalá. El Rambam (Maimónides) da un verdadero ejemplo de esto: Nos pide que imaginemos una fila de 1000 personas ciegas que emprenden un viaje y son guiadas al frente de la fila por al menos una persona que puede ver. Todavía pueden estar seguros de que van en la dirección correcta. No caerán en ninguna trampa en su camino ya que están siguiendo a la persona que puede ver. Pero si la persona que puede ver falta, sin duda tropezarán con cada obstáculo que se les ponga en el camino y todos caerán en un pozo oscuro.

 

Esta es exactamente nuestra situación. Si al menos los líderes espirituales de nuestra generación se dedicaran al aspecto más profundo de la Torá, la Kabbalá, atraerían hacia sí la luz completa del ‘En Sof’ (Infinito). Como consecuencia, toda la generación podría seguirlos. Todos estarían seguros de su camino y no tropezarían. Pero si los líderes espirituales de nuestra generación se han apartado de esta sabiduría, no es de extrañar que toda la generación tropiece por su culpa.

 

Sé que la razón de que esto haya surgido se debe principalmente a una disminución de la fe en general y, en particular, a un debilitamiento de la fe en los grandes ‘Tzaddikim’ (“personas justas”) y ‘Morim’ (maestros) de generaciones anteriores. Los libros de Kabbalá y el Zóhar están llenos de imágenes extraídas del mundo físico, por lo que la gente temió no comprender estas imágenes correctamente y caer en una forma de idolatría.

 

En este punto, podemos y debemos preguntarnos por qué el Zóhar no fue revelado a generaciones anteriores. Sin duda, eran almas superiores a las de las generaciones posteriores y más aptas para él. También podemos preguntarnos por qué la explicación del Zóhar solo se reveló en la época del Arí (Rabbí Itzjak Luria) y no a los ‘Mekubbalim’ (cabalistas) que lo precedieron. Sin embargo, el enigma más asombroso de todos es por qué la explicación de las palabras del Arí y del Zóhar solo se reveló abiertamente en esta generación y no antes.

 

La respuesta a estas preguntas es que el mundo es una entidad espiritual, que se divide en 3 partes a lo largo de su existencia. Hay una parte de la cabeza, una parte del tronco y una parte de las extremidades, que se divide de acuerdo con las Sefirot de la siguiente manera: Jojmá, Biná y Dáät (JaBaD) son la cabeza; Jésed, Guevurá y Tiféret (JaGaT) son el tronco; Nétzaj, Hod y Iesod (NeHI) son la parte de las extremidades. Según los sabios, la parte de la cabeza de la entidad espiritual corresponde a la etapa de ‘Tohu’ (“caos”); la parte del tronco corresponde a la etapa de la Torá, y la parte de las extremidades corresponde a los días de Mashíaj.

 

En el primer período de tiempo de la existencia del mundo, es decir, la parte de la cabeza, las luces eran pocas y se consideraban sólo como luces potenciales; eran de la calidad de Néfesh.

 

En cualquier entidad espiritual, el crecimiento de sus ‘Kelim’ (“vasijas”) siempre ocurre en orden inverso al de la encarnación de las ‘Orot’ (luces). La regla general es que las vasijas superiores crecen primero, mientras que, para las luces, se aplica lo contrario. Las luces inferiores entran inicialmente en la entidad espiritual. Por lo tanto, mientras solo estén presentes las vasijas superiores -es decir, las relacionadas con las Sefirot de Jojmá, Biná y Dáät-, solo las luces de Néfesh -las luces inferiores- pueden descender para ser investidos en estas vasijas. Así, el primer período del mundo es designado por los sabios como la etapa de ‘Tohu’ (“sin orden”).

 

Luego llegó el segundo período del mundo. Las vasijas que evolucionaron en ese momento se relacionan con las Sefirot de Jésed, Guevurá y Tiféret. Las vasijas infundieron la luz de Rúaj en el mundo, que es la Torá. Por lo tanto, los sabios designaron este período como la etapa de la Torá.

 

En el período final de la existencia del mundo, entran las últimas vasijas de Nétzaj, Hod, Iesod y Maljut, y entonces la luz de Neshamá se inviste en el mundo. Neshamá es una luz mayor, y por eso este período se denomina ‘Iemot HamMashíaj’ (“La Era Mesiánica”).

 

Este proceso aplica a cualquier entidad espiritual. Cuando las vasijas superiores -Jojmá, Biná, Dáät-, junto con Jésed, Guevurá y Tiféret, se encuentran en la entidad -es decir, desde el Rosh’ (“cabeza”) hasta el ‘Jazé’ (“pecho”)-, las luces permanecen ocultas y no comienzan a brillar con la iluminación revelada de la luz de HaShem hasta que las vasijas inferiores -Nétzaj, Hod, Iesod y Maljut- estén listas. Estas vasijas pertenecen a la entidad espiritual desde el pecho hacia abajo.

 

Así pues, en lo que respecta a la entidad espiritual que constituye el mundo, antes de que sus vasijas de Nétzaj, Hod, Iesod y Maljut comenzaran a emerger -es decir, en el último período de su existencia-, la sabiduría de la Kabbalá en general y del Zóhar en particular permanecía oculta al mundo. Sin embargo, durante la época del Arí, en la que se formaban las vasijas inferiores, la luz superior se reveló a través del alma divina del Arí, quien pudo recibir esta gran luz. Él pudo revelar los principios subyacentes del libro del Zóhar y de la sabiduría de la Kabbalá hasta el punto de superar a todos sus predecesores.

 

Sin embargo, como las vasijas no estaban aún completas en su tiempo, el mundo aún no estaba listo para sus palabras y, por lo tanto, sus enseñanzas quedaron disponibles solo para unos pocos individuos muy especiales de gran logro que no tenían permiso [de Arriba] para revelar su entendimiento al mundo.

 

Sin embargo, en nuestra generación nos encontramos cerca de la culminación del último período del mundo. Por lo tanto, se nos ha permitido revelar al mundo las enseñanzas del Arí y las del Zóhar de forma muy significativa. A partir de nuestra generación, las palabras del Zóhar comenzarán a revelarse cada vez más hasta que se revelen en su totalidad según la voluntad de HaShem.

 

Si quieres seguir aprendiendo e ingresar a nuestro grupo de estudio escríbenos un sms al chat de la página de Facebook o al email: kabbalahytorah7@gmail.com

 

Gracias por apoyar y darle continuidad al proyecto de Kabbalah y Torah en Expansión

DONAR - TZEDAKÁ


Comentarios

Entradas populares de este blog

TEHILIM/SALMOS 145 - HEBREO-FONÉTICA Y ESPAÑOL

PITUM KETORET - HEBREO-FONÉTICA-ESPAÑOL

TEHILIM - SALMOS 91 YOSHEV - El que habita - SEGULÁ CONTRA MAZIKIM (ESPÍRITUS DAÑINOS) - MEKATREGUIM Y LILIN