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Por Kabbalah y Torah en Expansión
Rabbí Jaiim Vital (a veces llamado Rabbí
Jaiim Vital Calabrese, ya que su familia era de Calabria, Italia) nació
alrededor del año 5303 (1543 d.e.c.). Es reconocido principalmente como el
registrador y editor de las enseñanzas del Arí (Rabbí Itzjak Luria), aunque
también fue un ‘Mekubbal’ (“cabalista”) y escritor consumado.
El padre del Rajú (Rabbí Jaiim
Vital), Rabbí Iosef, era famoso como un ‘Sofer’ (“escriba experto”), cuyos Tefil´lín
eran muy codiciados, pues estaban escritos con ‘Kedushshá’ (santidad) y ‘Tahará’
(pureza), y con ‘Kavvanot’ (“especiales intenciones cabalísticas”). Rabbí Iosef
Karo afirmó en nombre de su ‘Magguid’ (“maestro angelical”) que la mitad del
mundo existía gracias a los Tefil´lín de Rabbí Iosef Vital.
El Rajú estudió los aspectos
revelados de la Torá con Rabbí Moshé Alshij, uno de los rabinos más importantes
de Tzefat (Safed). Rabbí Iosef Karo, a instancias de su Magguid, le aconsejó a
Rabbí Alshij que invirtiera el mayor esfuerzo posible en su joven estudiante,
ya que sería el sucesor de Rabbí Karo. El Rajú estudió Kabbalá con la luminaria
cabalística más importante del mundo en ese momento, el RaMaK (Rabbí Moshe Kordovero).
Uno de los cabalistas de mayor antigüedad que vivía en Tzefat, Rabbí Shabbetai
Lappidot, reconociendo que el Rajú estaba destinado a la grandeza, instó al
joven a retirarse de todos los asuntos mundanos y dedicarse al estudio de la Kabbalá,
prometiéndole que alcanzaría niveles inimaginablemente elevados.
De hecho, en el año 5329 (1569 d.e.c.),
a la relativamente joven edad de 26 años, el Rajú comenzó a escribir un
comentario sobre el Zóhar, el texto principal de la Kabbalá, según las
enseñanzas del RaMaK. Sin embargo, al año siguiente, la vida del Rajú tomó un
rumbo completamente diferente.
En el año 5330 (1570 d.e.c.), el Arí
llegó a Tzefat desde Mitzráim (Egipto). Inicialmente, el Rajú no se sintió
atraído por el Arí, pero tras el fallecimiento de su maestro, Rabbí Moshe Kordovero,
se encariñó con él y rápidamente se convirtió en su principal discípulo. Cuenta
que el RaMaK se le apareció en un sueño unos meses después de su fallecimiento,
y cuando el Rajú le instó a que le dijera la verdad, ya fuera que estudiaran Kabbalá
según su sistema o según el del Arí en la Academia Celestial, su antiguo
maestro respondió: “Ambos enfoques son ciertos. Sin embargo, mi enfoque es el
simple, adecuado para principiantes en la sabiduría de la Kabbalá, mientras que
las enseñanzas de tu maestro [el Arí] son más profundas y constituyen el
enfoque principal. Yo también, en la Academia Celestial, estudio únicamente
según el enfoque de tu maestro”.
El Rajú describe su iniciación en el
nuevo enfoque del Arí sobre la Kabbalá de la siguiente manera: “Cuando acudí
por primera vez a mi maestro [el Arí] para estudiar esta sabiduría con él,
estaba a punto de partir hacia ‘Teveriá’ (Tiberias). Me llevó con él. Abordamos
un bote, y mientras navegábamos [a través del lago Kinnéret], en un punto
frente a los arcos de la Antigua Sinagoga de Teveriá, mi maestro sumergió una
copa en el agua y me la dio a beber. Me dijo que ahora podría comprender esta
sabiduría [las enseñanzas de la Kabbalá], pues acababa de beber agua de ‘Be´eráh
Shel Miriam’ (“el Pozo de Miriam”) que está enterrado en el ‘Kinnéret’ (“mar de
Galilea”). A partir de ese momento, comencé a adentrarme en la profundidad de
esta sabiduría”.
El Rajú comentó que las obras de los
‘Mekubbalim’ (cabalistas) anteriores, desde después del Rambán [Najmánides,
4955-5030 (1195-1270 d.e.c.)] hasta el Arí, se basaron en el intelecto mortal,
mientras que las enseñanzas de su maestro, el Arí, fueron revelaciones
recibidas por el Arí a través del ‘Rúaj HakKódesh’ (“la inspiración Divina”).
Un año después de su iniciación en
las enseñanzas del Arí, el Rajú se había hecho famoso en Israel y la diáspora
como uno de los grandes cabalistas. Cuando el Arí falleció en 5332 (1572 d.e.c.),
tan solo 2 años después de que el Rajú comenzara a estudiar con él, este era
considerado casi universalmente su sucesor.
El Arí no solía registrar sus
enseñanzas por escrito. Sin embargo, muchos de sus discípulos registraron sus
enseñanzas orales, a pesar de la prohibición explícita del Arí. Solo le había
dado permiso al Rajú para registrar sus enseñanzas. Tras el fallecimiento del
Arí, el Rajú reunió todos sus manuscritos y comenzó a editarlos y organizarlos.
Empezó a enseñar las ideas cabalísticas que había recibido de su maestro a sus
numerosos discípulos, convirtiéndose así en el líder venerado de un importante
grupo de Mekubbalim. También se ganó la reputación de hacedor de milagros,
sanador y maestro de la ‘Kabbalá Maäsit ‘ (“Kabbalá práctica”). Fue capaz de
discernir la naturaleza y la historia de las almas humanas.
En 5347 (1587 d.e.c.), el Rajú fue
nombrado ‘Av Bet Din’ (“juez principal de los tribunales rabínicos”) de Ierushaláim
por su maestro, Rabbí Moshé Alshij. Permaneció allí varios años y luego regresó
a Tzefat. Se trasladó a Dammések (Damasco) en 5354 (1594 d.e.c), donde falleció
en 5380 (1620 d.e.c.) a la edad de 77 años.
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