MALJUT

MALJUT

 

Por Kabbalah y Torah en Expansión

 

La décima y última Sefirá se llama Maljut. Maljut contiene 2 cualidades completamente opuestas: Hitnassut, que significa “exaltación”, y su opuesto, Shiflut, que significa “humildad”. En la explicación de la Sefirá de Kéter, señalamos que Kéter, el principio, está enclavado en Maljut, el fin. Lo contrario también es cierto: Maljut está enclavada en Kéter. Explicamos que esto significa que el producto final, Maljut, es la intención original de todo el proceso de emanación. Cuando Maljut aún está contenida en la intención original (es decir, en Kéter), se encuentra en un estado de exaltación. Y cuando desciende a su lugar como la última de las Sefirot, se encuentra en un estado de humildad. Sin embargo, no es que Maljut se encuentre en un estado u otro; más bien, se encuentra en ambos estados simultáneamente.

 

Por un lado, Maljut recibe todo lo que posee de las demás Sefirot y se describe en la Kabbalá como “sin nada propio”; así, el Zóhar compara a Maljut con la luna, que carece de luz propia. Por otro lado, Maljut es la revelación final de la Luz Divina, motivo por el cual comenzó todo el proceso; fue con el propósito de Maljut que emanaron todas las Sefirot. Por lo tanto, Maljut es tanto el receptor como la consumación de la donación.

 

En el Limmud sobre Kéter, dijimos que las grandes profundidades de agua ocultas bajo la tierra, el Tehom Rabbá, simbolizaban Kéter. El manantial, del cual fluye una pequeña cantidad de agua pura, simboliza Jojmá, y un río ancho y caudaloso, que nace en el manantial de Jojmá, simbolizaban Biná. Maljut representa el mar en el que desemboca el río. Es la materialización de toda la revelación que comenzó como un pequeño punto de agua que goteaba. Mientras que Jojmá es el potencial de ser, Maljut es el ser real, la manifestación final, la intención original. Es por esta razón que Maljut también se llama Shejiná: la Presencia Divina Interna, la revelación inmanente de HaShem. Y así, el mar regresa al Tehom Rabbá, ya que la revelación final cumple el propósito original.

 

‘Iom HashSheviï’ (“el séptimo día”) de la Creación, el día de Shabbat, es, por lo tanto, una cesación del trabajo. Los ‘Jajamim’ (sabios) dicen: “Quien trabaja antes del Shabbat, comerá en Shabbat”. Es decir, los 6 días de la Creación que preceden al Shabbat deben realizar su trabajo para que la culminación de la Creación se revele en el día de Shabbat. El Zóhar (3:92b) afirma: “Cada día realiza su trabajo”. Al cumplir su función, se consuma el propósito de cada día. El Zóhar lo expresa perfectamente al afirmar: “Desde el día de Shabbat, todos los demás días son bendecidos”. Esto se aplica tanto retroactiva como proactivamente. La Torá afirma al finalizar la Creación: “Y la obra se completó… y Di-s bendijo el séptimo día y lo santificó”; sobre esta frase, el Zóhar declara: “Kéter Ëlión (la corona Suprema) es Kéter Maljut (la corona del Reino)”. La más elevada de las Sefirot, Kéter, está así vinculada a la más terrenal, Maljut.

 

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