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Por Kabbalah y Torah en Expansión
El arrepentimiento purifica, cancela
los juicios y anula las sentencias de muerte decretadas en contra nuestra en el
Mundo Superior.
El concepto de arrepentimiento es
muy mal comprendido, no tiene nada que ver con sentirse culpable o con miedo.
El arrepentimiento es acerca de reparar malas acciones anteriores al sentir el
dolor que hemos causado a otros y el abolir el verdadero rasgo negativo
responsable de su herida.
Por medio del poder del
arrepentimiento nuestras almas viajan al preciso momento previo a nuestra
infracción espiritual. El daño es entonces deshecho, siempre y cuando hayamos
meditado con profundo remordimiento para erradicar el rasgo de carácter que
originalmente indujo nuestra ofensa.
No hay víctimas. La persona que fue
herida por nuestra mala acción sufrió las consecuencias de este acto negativo
como resultado de una mala acción que él o ella cometió en un tiempo anterior.
Nuestro propio dolor y
arrepentimiento no son el resultado de haber lastimado a una víctima inocente.
En lugar de eso, nuestro arrepentimiento tiene su origen en que fuimos elegidos
como los “ejecutores” de la sentencia, los que entregan un juicio que ya se
había decretado contra esa persona. Y el dolor que aceptamos asumir es
utilizado para limpiar el rasgo desagradable que nos llevó a hacer de
mensajeros por el mal hecho en primer lugar. Una persona que es espiritualmente
pura y recta nunca será elegida para que ejecute un juicio en contra de un ser
humano.
MEDITACIÓN:
Recordamos cualquier acto negativo
de nuestro pasado. Reflexionamos sobre algunos de nuestros rasgos más
desagradables. Sentimos el dolor de las personas a las que hemos lastimado.
Pedimos a la Luz que erradique todos nuestros rasgos negativos. La fuerza
denominada arrepentimiento repara espiritualmente nuestros pecados del pasado y
disminuye el lado oscuro de nuestra naturaleza.
“Sea la gloria de HaShem para
siempre; alégrese HaShem en sus obras”.
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